Sunday, September 30, 2007
Monday, June 18, 2007
Saturday, June 16, 2007
Después de tanto caminar, llegarás a un punto en el que el camino se haga más ancho y menos tortuoso, en el que no tengas que mirar al suelo para evitar caerte sino que puedas disfrutar una vista de árboles y pájaros bajo la luz del atardecer. Ese día levantarás los ojos con admiración hacia la belleza que te rodea, hacia la placidez y plenitud que contiene el aire que respiras. Ese día entenderás que toda tu existencia, que todos y cada uno de los días que has vivido no eran más que una cadena de contribuciones para que llegara este momento, para que todos los caminos del mundo se cruzaran solo para que tú los recorrieras todos al tiempo y a la vez no recorrieras ninguno.
Ese día también entenderás que todas las etapas por las que has pasado, todos los obstáculos que has tenido que saltar y los problemas que has enfrentado, lo que has sufrido, lo que has aprendido, lo que has evolucionado, lo que has cambiado hasta el punto de no reconocerte en el espejo era simplemente el proceso que tenías que atravesar para convertirte en la persona que eres ahora: una persona fuerte y valiente, una persona sensible pero no tonta, que se esfuerza cada día por ver lo importante y que ahora sí está lista para aprender. En realidad, el camino empieza aquí.
Ese día ya llegó. Es hoy.
Wednesday, June 13, 2007
Café del Sol
Entro a Café del Sol y no quisiera volver a salir nunca,
Quisiera quedarme sola con mis nostalgias,
A la luz de las velas,
Acogida por la penumbra,
Al calor de la música
Que me recuerda mis historias y las historias que he inventado,
Al calor de los sueños que soñé
Y también de los cuentos que alguna vez me contaron.
Quisiera quedarme aquí,
Protegida por la certeza de no ser nadie,
De poder sentarme a tomar un café
Y leer para escaparme,
Y no responder preguntas
Y no oír voces conocidas
Y saber que nadie sabe dónde estoy
y que tampoco van a buscarme.
Nada como la certeza de haber escapado del mundo por un rato,
De haber escapado de lo que tengo que ser,
De las cosas que debo decir o lo que debo pensar,
De las conversaciones monótonas,
De las preguntas y respuestas predecibles,
De las ganas de salir corriendo para no regresar,
De mí misma.
Nada me tranquiliza tanto como dejar de ser María
Y ser una niña cualquiera que sale de un recital de poesía y tango,
Cruza la calle,
Entra a Café del Sol
Y pide un capuccino
Que se toma despacio
Mientras lee un libro viejo de algún escritor cubano,
Levanta los ojos de vez en cuando
Para tomar otro sorbo,
Mirar hacia todos lados y hacia ninguna parte,
Observar las botellas
Cuidadosamente acomodadas en un estante bajo la luz roja,
Mirar después el letrero de Café del Sol,
Volver los ojos al capuccino
Para que desemboquen en el libro otra vez.
Quisiera que Café del Sol se volviera mi universo,
Quisiera que el mundo entero se redijera a un espacio alargado,
No más de cuatro metros cuadrados y un pasillo,
Cinco mesas acomodadas al azar,
Una vela en cada una,
Unos espejos sin propósito aparente,
Varias botellas repartidas en las paredes,
Y algunas personas conversando en las mesas,
Otras con los ojos fijos más allá del horizonte,
Otras ojeando libros o escribiendo cartas,
Otras tarareando la música de fondo.
¿Por qué había de necesitar el mundo algo más que eso?
¿Para qué aumentar las posibilidades cuando en éste café está el número perfecto?
Son muchas pero no demasiadas para dejar entrar el miedo.
Son suficientes para sentirme libre
Pero no tantas para sentirme atrapada al descubrir que todo es posible
Pero yo no elijo nada.
Cada vez que entro a Café del Sol,
Tengo el impulso de quedarme ahí para siempre.
Siento que el tiempo no corre,
Que cada instante es eterno,
Que no hay motivos para apurarse
Y todo fluye.
Entonces algo de Café del Sol y miro el reloj.
He estado ahí veinte minutos.
Pero ya nací otra vez.
Ya puedo volver a ser yo.
Ya puedo volver a vivir después de haberme abandonado un rato
Mientras una niña desconocida se tomaba un café.
Monday, May 21, 2007
Para saber qué me estaban diciendo, busqué en el diccionario. Comunista: Relativo al comunismo, partidario de este sistema. Comunismo: Sistema de organización político-social que propaga la abolición de la propiedad privada y el establecimiento de la comunidad de bienes. No sé si esta definición sea tenida en cuenta al calificar a alguien de comunista o si esta palabra haya cobrado un significado nuevo que yo no conocía.
Antes de viajar a Cuba, yo no tenía ni idea de lo que es ese país, de la magnitud de su cultura. La información que uno recibe está filtrada a través de la concepción del mundo de los que se la transmiten.
Han querido que crezcamos con la idea de que el comunismo es el demonio. Por supuesto, está claro que el demonio cambia de cara con el último grito de la moda. Antes, el demonio era comunista, de pelo largo, tal vez usaba una boina negra. El demonio también llegó a ser Escobar o Noriega. Ahora esos ya pasaron de moda, lo último en demonios es más bien árabe, con turbante en la cabeza y todo. Quién sabe si mañana nos despertemos con un demonio de ojos rasgados. También sucede que el demonio cambia de cara de acuerdo al lugar donde uno se encuentre. En La Habana por ejemplo, las pancartas que hay en cada esquina sobre el caso de Posada Carriles nos dicen que el demonio es Bush.
Nos han dicho que los cubanos están mal, que viven en la miseria, que el comunismo es un parásito para las sociedades sanas. Nos han dicho que para los cubanos salir del país es muy difícil porque el gobierno no quiere que vean otras opciones. Eso puede ser cierto pero no nos han dicho que para los ciudadanos americanos es ilegal ir a Cuba, tanto que al que le encuentren entre sus cosas una prueba de haber ido a Cuba, según me contó James, debe pagar diez mil dólares de multa. ¿No es eso también una forma de limitar la libertad? ¿No es una forma de impedir que los americanos se hagan su propia idea de los que es Cuba, que descubran por ellos mismos si en verdad es el infierno? ¿A qué le tienen miedo? En todo caso es cierto que muchos cubanos se quieren ir. Pero también es cierto que aquí en Colombia hay miles de balseros haciendo fila desde temprano en las embajadas de Estados Unidos y España para ver si se escapan ¿de qué? ¿De la falta de oportunidades?
Mi excursión de 11 no fue igual a la de mis compañeros porque yo decidí quedarme unos días más en La Habana para conocerla a fondo. Me quedé en casa de dos cubanas, amigas de una amiga de mi mamá, una de ellas profesora de literatura y su hija estudiante de derecho en La Universidad de La Habana. Haber estado con ellas no solo me mostró qué tan hospitalarias y tan cálidas pueden llegar a ser las personas sino que me dio una noción muy distinta del país, la que se gana estando en las entrañas de la cotidianidad misma de un lugar.
Ante todo, llegué sintiendo una profunda admiración por los cubanos. Me impresionó la vida cultural tan grande que tiene La Habana. Los libros son increíblemente baratos y por eso la gente lee mucho. En La Habana Vieja hay más de 20 museos y la entrada es casi gratis para los cubanos. En cada barrio hay un parque para los niños. Ir a la ópera en el Gran Teatro de La Habana que es tan elegante como el Teatro Colón de Bogotá no cuesta más de medio dólar. Todo el mundo tiene acceso a la cultura. Además la educación es totalmente gratis. Cualquier persona puede inscribirse a una carrera y tiene derecho completarla. No solo eso, también hay programas especiales para personas jubiladas que decidan estudiar otra carrera.
Esto lo aprendí cuando Idania, la dueña de casa, proveniente de una familia rica que lo perdió todo con la Revolución, me decía con lágrimas en los ojos que ella no tenía como pagar la alegría de saber que si ella estuviera enferma sus hijos igual podrían tener educación y salud y que si el hecho de que ella viviera justo con lo necesario contribuía a que otras madres tuvieran esa certeza, ella estaba orgullosa de hacerlo. También me contó que a su papá lo tuvieron 3 meses en coma en un hospital de La Habana. Él no tenía posibilidades de salvarse pero siempre hubo médicos pendientes de él y a ella no le cobraron un centavo ¿cuánto tendría que pagar un colombiano por eso?
Fue enorme la admiración por los cubanos que me produjo ver que han logrado que una isla de 11 millones de habitantes, bloqueada económicamente tenga la posibilidad de garantizar la alimentación, la salud y la educación de todos, por supuesto con limitaciones, viviendo exactamente con lo indispensable. Sin embargo, prueban que si se puede, que hay más de una opción. En cambio aquí, con todos los recursos que tenemos hay mucha gente que está mal de verdad y no tiene satisfechas sus necesidades básicas mientras nuestro gobierno se gasta la mayoría del capital en una guerra en la que la única ganadora es la muerte. Una cosa es tener la suerte de ser privilegiado como la tenemos nosotros y otra cosa muy distinta es ser uno de tantos colombianos que se levanta cada mañana sin estar seguro si va a poder desayunar o no, o uno de esos niños que tiene que trabajar porque no puede conseguir cupo en una escuela, o una de esas tantas personas que se mueren en las puertas de los hospitales porque el seguro no les cubre su enfermedad y como no pueden pagar, los médicos no las atienden. Es verdad: los cubanos no tienen Coca-Cola (aunque producen una gaseosa nacional llamada Tu Kola), no tienen Mc Donalds, no tienen grandes centros comerciales para pasar la tarde vitrineando, tampoco tienen nada que les sobre, tienen que privarse de muchas cosas y su libertad está bastante limitada.
Yo no sé cuál es la fórmula mágica para manejar un Estado pero sí se que los seres humanos tienen que ser la prioridad. Para la tranquilidad de muchas buenas conciencias no soy comunista porque desconfío de cualquier sistema que limite la libertad. Me parece que las personas tienen derecho a elegir el camino de su vida, a trabajar y ganarse privilegios, a mejorar sus condiciones a partir de su esfuerzo, a viajar y conocer otros mundos si así lo desean. Pero desconfío igualmente de los sistemas que no le den prioridad a la gente, que permitan que las personas se mueran de hambre, que no estén en igualdad de condiciones. En todo caso, la falta de oportunidades es otra forma de violentar la libertad porque una persona que no tiene educación ni salud no tiene muchas opciones para decidir qué hacer con su vida a parte de sobrevivir. Para que exista la libertad hay que tener unas garantías básicas, un punto de partida desde el que esa libertad se pueda ejercer. Por eso, tampoco estoy de acuerdo con el capitalismo desbordado porque limita la libertad en esta forma y también permite las injusticias.
Me adhiero al Papa Juan Pablo II cuando dice que el comunismo es abominable pero que el capitalismo salvaje también lo es. Hay hambre en África, cinturones de miseria y ningún sistema ha podido resolver estas injusticias, ni el comunismo, ni el capitalismo, ni la monarquía ni la religión católica.
Lo que no entiendo es por qué el mundo moderno ha planteado la justicia y la libertad como ideas opuestas. Ambas son básicas para garantizar la dignidad humana que es lo que más debería importarnos. ¿No deberían ir de la mano la justicia y la libertad? ¿No son ambas requerimientos básicos del ser humano? ¿Por qué sería aceptable sacrificar una por el bien de la otra?
Yo digo que eso no es aceptable ni tolerable y no se dentro de qué calificación quepa eso, no sé qué adjetivo me merezca. No tolerarlo puede sonar imposible. Pero lo posible o imposible lo inventamos nosotros, por eso, debemos ver que esto no es lo único, que se puede hacer algo, porque la humanidad es todo lo que tenemos, solo nos tenemos los unos a los otros. Me parece que el primer paso es considerar lo que dijo el Che Guevara, “Seamos realistas, exijamos lo imposible”
Saturday, May 12, 2007

Las cartas conspiraron para venir a buscarme.
Llegaron de otras tierras
o de tiempos pasados.
Llegaron con sus voces
contando sus historias,
cada una tan distinta y tan mágica,
cada una tan nueva
que en vez de realidad parecía inventada.
Oí las voces nítidas
como si me hablaran mis amigos al oído,
como si en vez de cartas me enviaran un motivo
para seguir caminando,
para soñar cuando nadie sueña
y sobre todo para...
Esperar.
Esperar que el azar permita
que yo vaya a buscarlos
o que ellos me recojan en este rincón del mundo,
en este rincón del hastío y del cansancio,
en este rincón donde ni la indiferencia
guarda palabras en los labios.
Sunday, April 08, 2007
Una gota de universo adentro
Me gusta cerrar los ojos
Para liberarme de este cuerpo.
Me gusta dormir un rato
Para apagar mis pensamientos,
Para descansar de mí,
Para confundirme con mis sueños.
A veces me desgasto
Siendo yo todo el tiempo.
A veces me aburren
Las voces en mi mente,
Las voces que no se apagan,
Que siempre están presentes,
Las voces que son gritos o suspiros,
Que no pueden convivir sin estrellarse,
Las que no me dejan oir
Las otras voces,
Las que lo ocupan todo,
Hasta el aire,
Las voces que hablan
De cosas imposibles,
Que me aconsejan en susurros
Hallar algo que no existe,
Que no sé dónde está
Ni dónde buscarlo,
Que no sé ni siquiera
Si valdría la pena encontrarlo.
Algo que no es para mí,
Que no pueden ver mis ojos.
Algo que no está aquí.
Está allá.
Al otro lado.
Donde mis piernas no me pueden llevar,
Donde yo, aunque quisiera,
No podría llegar.
¿Entonces qué pretenden
estas voces?
¿Encerrarme en un laberinto
de ilusiones?
¿Abandonarme dentro de mí misma
cuando no conozco el camino de vuelta,
cuando sé cómo entrar
pero de salir no tengo idea?
A veces me canso de ver el mundo
A través de estos ojos negros.
Quisiera verlo desde otros
Para descubrir otros secretos,
Para soñar otros sueños.
A veces me canso también
De caminar con este par de pies,
De ir a donde me lleven ellos,
Una y otra vez.
A veces quisiera cambiarlos
Para llegar a lugares extraños,
Para caminar a otro ritmo,
Para ocupar otros espacios.
A veces me aburren estas manos
Que hacen siempre lo mismo,
Que escriben los mismos versos,
Que pueden llegar a ser torpes,
Que no encuentran otras manos
Para entrelazar los dedos.
A veces me aburren estos brazos
Que no encuentran a quién abrazar
Y que cuando a algo se quieren aferrar
No son suficientemente fuertes.
A veces me aburren estos labios
Que dicen palabras confusas,
Que no logran ser sabios
Porque dicen mucho
O no dicen nada
Pero les cuesta encontrar
Las palabras adecuadas.
A veces me cansa este pelo
Que refleja el caos
Que tengo adentro,
Que no me deja ocultar
Lo perdida que me encuentro
Pues no sé dónde está mi vida
Me pierdo entre mis sueños.
A veces me cansan estos oídos
Que no oyen lo importante.
Por más que estén atentos,
Hay días que pierden el instante.
A veces me canso de mí,
Después de tanto tiempo
De vivir conmigo.
Entonces cierro los ojos
Y así
Escapo de mi cuerpo,
Logro esconderme
Hasta de lo que pienso,
Logro dejar de ser yo
Y me fundo con el universo.
Justo cuando despierto,
Recuerdo que puedo hacer parte de todo
Si me olvido,
Que de alguna forma el mundo está en mí
Y yo estoy en el mundo,
Que incluso siendo así,
Incluso desde este cuerpo
Que no es bueno ni malo, es,
Yo puedo descubrir tal vez
Que tengo un gota de universo adentro.
No puedo obligarte a quererme.
No puedo secuestrar a tu almohada
Para que al menos ella me recuerde.
No puedo gritarle a tu ventana
Que me mire cuando te asomes.
No puedo robarme tu mirada
Si ella en otros lugares se pierde.
No puedo amenazar a tus oídos
Para que oigan mis palabras.
No puedo arrancarle a tu boca
Mi nombre,
No puedo arrancarle ni siquiera
La sensación de que me llamas.
No puedo forzar tus manos
Para que tomen las mías.
No puedo forzar tus brazos
Para que me abracen.
No puedo dirigir tus pasos
Para que me sigan .
No puedo robarme tus labios.
No puedo raptar tu sonrisa.
No puedo infliltrarme en tu mente
Y engañarla para que me piense.
No puedo hacer ningún truco
Para lograr que me recuerde.
No puedo entrar a tu corazón,
De noche,
Caminando despacio en las puntas de mis pies,
Deseando que adentro una vez
Me deje quedar un rato
Y así me haga salir después
Yo sepa que al menos entré,
Que al menos lo ví,
Que al menos me acerqué un poco a tí.
No puedo hacerlo, sin embargo,
Porque la puerta está cerrada.
No puedo entrar en tu vida
A mano armada.
Por más que me duela aceptarlo,
Queriéndote yo tanto,
No puedo romper tu ventana.
Debo saber
Que de tanto buscarte
Acabaré por perderme.
Cueste lo que cueste,
Debo tener bien claro
Que no puedo obligarte a quererme.
Monday, March 19, 2007


Sunday, March 18, 2007

Saturday, March 03, 2007



Sunday, February 25, 2007




Tu corazón retumba
a ritmo de tambores.
Todos bailamos
al compás de tus vibraciones.
Tu existencia es música
de fiesta,
de la que transmite
que la vida,
sí vale la pena.
Música espontánea, alegre,
con la que es imposible
quedarse sentado,
música que nos mueve
al mundo de lo soñado.
Sin tu música, Fede,
nos quedamos inmóviles
esperando que esto empiece,
esperando que la casa despierte,
esperando que tú regreses.
Ahora por fin vuelves,
y vuelven tus canciones,
por fin bailaremos
a ritmo de tambores.
Por fin se va este silencio
prolongado
que será reemplazado por tí:
la música que tanto adoramos.
Thursday, February 08, 2007

Thursday, February 01, 2007
Las palabras se las lleva el viento, dicen.
Hay unas que son tesoros irremplazables.
Entre esas las palabras que se pierden en el aire:
las de la pasión por los detalles.
Están también las de sabiduría:
las palabras que se ensanchan en el tiempo,
que atraviesan lo más hondo del silencio.
Por qué no las palabras de consuelo
que arrancan una sonrisa,
que llevan a emprender el vuelo.
Qué tal las que se arraigan en lo sueños:
las palabras que apuntan hacia el cielo.
Ni hablar de las palabras de lealtad:
las que custodian los secretos,
las que más que sonidos son silencios.
Y también las palabras de consejo:
las que muestran el camino cuando éste se va lejos.
Todas estas son palabras invaluables,
las palabras de un amigo,
las palabras de un maestro.
Estas palabras, Federico, tus palabras,
nunca se las llevará el viento.
Sunday, January 28, 2007
Cómo son de insolentes
mis palabras
que se atreven a describir la magia
y se atreven a soñar
que pueden igualarse al ventarrón que sacude
hasta el alma,
que tumba mis cimientos,
que demuele mi calma.
¿Cómo se atreven mis palabras
a enfrentarse con el viento?
Cómo son de insolentes
mis palabras
que pretenden acercarse
a la luna llena
cuando ella es la reina del cielo
con su propio ejército de estrellas.
Cuando ella y sólo ella
es la luz que hace que vea.
Cuando ella, la luna, está completa
mientras yo soy un fragmento
en la Tierra.
¿Qué diferencia hace
lo que yo diga o no diga?
¿Qué diferencia hace en esta noche
algo que no sea la luna llena?
Cómo son de insolentes
mis palabras
que intentan dibujar
el mar enfurecido,
que intentan entender
de las olas el sonido.
Cómo se atreven mis palabras
a querer descubrir los secretos
del océano profundo.
Nunca podrán seguirle el paso
a las aguas que recorren el mundo.
Pero qué hago
en esta noche perfecta
que no quiero que se lleve el tiempo.
Qué hago con mis ganas de conservarla
hoy que puedo vivirla
en vez de soñarla.
Qué hago con el miedo
de perder esta noche.
No puedo congelar el presente.
Qué puedo hacer si no
decir palabras insolentes.
Cuando sólo existe el mar,
el estallido de las olas
es lo único real.
Cuando el tiempo se ha esfumado
y el pasado no es pasado,
los minutos que he vivido,
las horas que me han dejado,
los segundos que me pesan
desaparecen, se alejan.
Sólo mido mi existencia
con las olas reventando,
con la cita interminable
de las olas y la arena
que se encuentran en secreto
y su cómplice es el viento
en esta historia de amor
que desaparece el tiempo.
Sin tiempo me siento libre.
No soy lo que fui.
Soy este momento.
No soy lo que he hecho bien o mal.
No soy yo.
Soy el sonido del mar.
Monday, December 25, 2006
Al calor del vino los que se han olvidado se reconocen entre sí.
Al final, sólo existían los ojos, las miradas que se volvían una sola y difuminaban los límites hasta que eran irrelevantes.
Entonces, cuando los relámpagos empezaban a bailar en el telón de fondo de mi ventana supe que esto no es más que una cueva oscura, y que las estrellas y la luz son sólo trazos de algo desconocido que nos está prohibido.
Saturday, December 23, 2006
Por qué no logro apagar mi mente
en esta noche de insomnio.
Por qué siguen sin abandonarme
los pensamientos encontrados.
Por qué si apenas puedo
escribir en la penumbra
brillan tan nítidos los destellos de pasado,
las chispas de recuerdo,
los rayos de ilusiones,
las luces lejanas con mirada propia:
tres pares de ojos verdes,
dos pares de ojos miel,
dos pares de ojos negros
y uno de ojos azules
iluminan mi alma cuando ella misma
como mi cuarto está oscura
por las palabras no dichas,
por el tiempo perdido,
por los abrazos olvidados,
por el ejército de suspiros
que quiere hacerme una de ellos.
Si no fuera por los ojos de mi gente,
Yo ya sería un suspiro.
Un suspiro permanente
de esos que vuelan a todos lados
y nunca tocan el presente.
De esos que se renuevan cada segundo,
que mueren y nacen con otro viaje
al mundo de los sueños,
al mundo del que los suspiros son dueños.
Me siento a pensar en tu regalo.
Un regalo no es una cosa.
Es un pedacito de alma que se entrega.
Es un antiguo recuerdo hecho sorpresa.
Es una tarde de risas
o una noche de confidencias
con envoltura de colores.
¿Qué más es un regalo que
compartir ilusiones?
Por eso, lo que está aquí no es un regalo.
Es algo que quiero darte.
El regalo lo encontré implícito en el aire.
Espero que esto te guste.
El regalo siempre ha sido tuyo.
Sunday, December 03, 2006

Podría decirse que las huellas en la arena se borran con la tormenta… Es lo más lógico y lo menos cierto. Las huellas en la arena son permanentes aunque no lo parezcan. No lo digo por la imagen física de la huella… A ella sí la borra el agua salada… Lo digo por las personas que han caminado por la playa, por las historias que se han nutrido de los atardeceres rojos, de los días soleados, de las noches de luna llena... Cada paso se vuelve parte de la playa. La complementa, la renueva, la modifica, la enriquece, le da vida, la acompaña de ahí hasta siempre. ¿Qué sería de la playa sin sus huellas?Las vidas que se entrelazan con el murmullo de las olas de fondo, dejan de ser recuerdos para volverse castillos de arena. Sí, castillos de esos que todos construimos alguna vez con una bandera en la torre más alta, castillos de esos en los que todos escondimos nuestros sueños, castillos que protegimos con una muralla.... Tal vez el error está en que cuando crecimos y nos volvimos personas maduras, responsables, “hechas y derechas”, pensamos que nuestros castillos los había derrumbado el agua.. Pensamos, como es lógico, lo que vimos con los ojos de la razón. Nos dejamos engañar por esos ojos y cerramos los del alma, los que teníamos tan abiertos
cuando éramos niños dispuestos a descubrir el mundo sin prejuicios.
Saturday, December 02, 2006
Wednesday, November 08, 2006
Cae la nieve.
Viene del cielo cada copo con su historia,
Con un recorrido único,
Casi con memoria.
La nieve mueve el paisaje muerto
Y nos recuerda que existe el tiempo,
Que las horas están pasando,
Que no nos hemos congelado.
Cae la nieve y llega el cambio
Y el reloj sigue andando
Y el mundo se pinta de blanco
Y hasta el aire parece estar girando
Y hasta la vida se mueve
Pues cuando cae la nieve
En este pueblo abandonado,
Después de haber descansado un rato,
El tiempo mira hacia atrás
Y decide seguir caminando.
Friday, November 03, 2006
Te escribo hoy esta carta porque tú me enseñaste que las palabras son más poderosas que todo, hasta la muerte. Sería ilógico tratar de comunicarme contigo por otro medio o pensar que es imposible llegar a tí. Eso sería traicionar tus enseñanzas.
Tú me enseñaste a amar las palabras, a vivir por ellas, a dejar mi alma en el intento.
Todo empezó el día en que me pediste que consiguiera un cuaderno para escribir poesía. Yo tendría unos siete años. Lo primero que me dijiste al empezar la clase y lo que nunca pude creer, fue que escribiera con la letra que me gustara y los coleres que quisiera. Fue emocionante. En el colegio era obligatorio escribir en letra pegada, los títulos y subtítulos en rojo y lo demás en azul. De pronto, tú me abriste el mundo sólo diciéndome que ese cuaderno era mío.
Esa fue la primera definición de poesía que oí en la vida y la que hoy, diez años después sigue estando conmigo. Me mostraste que había algo en lo que los adultos no podían decirme que hacer y yo era libre por primera vez. Así fuera una niña, podía vivir por mí misma. Me mostraste que en algo, los límites empiezan donde termina mi imaginación. Cuando me entregaste ese cuaderno, adoré la poesía y la adoro y la adoraré siempre.
Después vinieron nuestras clases, una tras otra. Me enseñabas cada día algo nuevo sobre rima o sobre la vida. Yo te cambiaba tus cigarrillos por dulces de piña. ¡Qué dicha me daba no verte fumando nunca!
También me dejabas tareas. Eran las únicas que disfrutaba. Me ponías a hacerle versos a las arañas, a los elefantes, a lo que fuera. Yo los hacía. Nunca fueron tan buenos como los que tú hacías en segundos, pero yo esperaba poder ser como tú algún día, sacar versos de la nada.
Jugábamos con los poemas. Cuando más me divertía era cuando llevabas la guitarra para acompañar nuestros juegos. Jugábamos y no veía a qué horas se pasaba el tiempo. Nos reíamos. Cantábamos. Comíamos dulces de piña y jugábamos de nuevo. Jugamos hasta que un día me volví grande. Y dejamos de jugar...Pero la poesía me siguió acompañando siempre. Nunca estuve sola. Escribía poemas por todo. Cada día me gustaba más dejar mi corazón en el papel.
Tú me dijiste que tuviera siempre conmigo un cuaderno pequeño para no tener que escribir poemas en servilletas (mientras me mostrabas las servilletas garabateadas que cargabas en los bolsillos por no haber tenido antes la precauciones necesarias). La poesía no llega cuando sea conveniente, por eso tienes que estar preparada para recibirla, me decías.
Desde que me dijiste eso, he tenido todos los días un cuaderno en la cartera así me digan que cargo peso innecesario. No sólo he gastado un cuaderno, he gastado muchos llenándolos de las palabras que tanto amamos.
Así fuerno pasando los años, fui creciendo con la poesía como mi ángel de la guarda. Ya soy una mujer hecha y derecha ¿Puedes creerlo? La niña de siete años que conociste, en un mes tendrá 17. En poco tiempo me gradúo y voy a estudiar literatura, por supuesto. Sólo espero que en la universidad, recupere el don de jugar y ya no vuelva a perderlo.
Hoy gané un concurso intercolegiado de poesía en la Casa de Poesía Silva. Es tuyo, claro está. No sólo te agradezco por haberme enseñado a escribir poesía sino por haberme dado una razón enorme para vivir: el saber que siempre tendré un cuaderno que es mío.
Tu alumna y compañera de juegos,
María Gómez Lara
Friday, October 06, 2006
Detener una imagen
Que parece perfecta,
Para internarse en un mundo
Libre de fronteras.
Ver que las olas,
El agua y el cielo
Con tantos colores
Igualan un sueño.
Olvidar para siempre el tiempo
Y así vivir un segundo eterno.
Saber que la realidad se pierde
Cada vez más pequeña
Mientras más alto vuelo,
Cada vez más lejana
Mientras más fuerte grito
Que prefiero morirme
Antes que volver al tiempo.
Si me faltas tú,
Me faltan las manos
Para escribir mis versos,
Me faltan los labios
Para decir te quiero
Si me faltas tú,
Me faltan los ojos
Para ver más lejos
Y los oídos
Para oír silencios
Si me faltas tú,
Me faltan los brazos
Para abrazar fuerte,
Me falta todo
Si no estas presente
[Si me faltas tú
Me faltan las piernas
Para correr rápido,
Para ir a buscar
Lo que he soñado]
Si me faltas tú
Me falta la risa,
Me falta la alegría
Si me faltas tú
Me falta la vida
Si me faltas tú, me falto yo.
Monday, October 02, 2006
Con todo mi amor, silvi, te regalo este Tango. No es como el que tu bailas pero igual que éste, viene del corazón. (No te lo imprimo todavía porque le faltan algunas correcciones, pero lo puedes ver acá mientras tanto)
Silvia desapareció de repente. Un segundo antes, estaba frente a mí, con sus ojos verdes, su pelo negro y crespo, su metro cuarenta y siete de estatura, vestida con su uniforme del Nueva Granada. Era extraño verla en un lugar así. Verla es un decir, porque en las dos horas que estuve en el café de tango no podría asegurar a ciencia cierta que hubiera visto algo. No supe si ví algo en la penumbra, si las sombras que se dibujaban erean reales o un simple truco de mi mente. La luz bailaba mejor que todos los bailarines juntos. Nos regalaba un par de destellos. Daba una vuelta. Se filtraba por la coca-cola que me estaba tomando. Me recordaba así que estaba presente, pero no lo suficiente para iluminar un poco, para dejarme pensar en lo que estaba viendo.
Se respiraba melancolía. Las personas tenían caras empapadas de recuerdos. No era tristeza. Eran memorias de lo bueno que se acabó. Parecía que fueran al café de tango para aliviar su soledad. Para dar y recibir afecto desinteresado. Para quitarse la mitad de su propio peso y compartir la alegría con alguien sin necesidad de responder preguntas. Muchas de las miradas se perdían en el horizonte. Traté de descifrar algo a partir de los ojos de las personas que pasaban en frente de mi mesa. No pude. Ellos estaban ahí en cuerpo presente pero sus ojos parecían perdidos en otro lugar y en otro tiempo. A pesar de todo, el café es cómplice y familia, es un oasis de la vida cotidiana. Cualquiera saca a baliar otro y otro baila y se entrega sin buscar intenciones ocultas como se haría tal vez en otro momento. Me distraje tratando de descubrir cómo era posible que dos sentimientos tan contradictorios como la melancolía y la seguridad se volvieran uno en este sitio, que no me dí cuenta en qué momento Silvia ya no estaba en frente de mí.
Ella se elevó en el aire. Un hombre de 1.80 de estatura, aproximadamente de 22 años, con el pelo recogido en una cola de caballo, la cogió de la cintura, de un lado y la levantó rápidamente. De un segundo a otro, los ojos de Silvia estaban a la altura de los suyos. En ese momento noté que él también tenía los ojos verdes. Bueno, eso parecía. La verdad es que la luz jugeteaba con los ojos de ambos. Los cambiaba de verde a café sincronizadamente. Aprovechaba las miradas que intercambiaban de tal manera que era muy fácil pensar que estaban enamorados, o por lo menos, que se dacían algo con los ojos.
Él la sostuvo levantada sólo un segundo. Sin embargo, pareció un segundo eterno. El tiempo no se detuvo, desapareció mientras se miraban a los ojos. Ese segundo sin que pasara nada era la fuente de todo lo que podría pasar de ahí en adelante. Ese segundo contenía las emociones: el combustible necesario para el baile.
La bajó lentamente. Mientras llegaba al piso, ella levantó la pierna izquierda doblando la rodilla, y se inclinó hacia adelante. Puso sus manos alrededor del cuello de él. La forma como aterrizó demostraba que no iba a ser capaz de sostenerse sola. Iba a esamblarse a él, a confiar en él, a saber que no iba a caerse así dejara ir su cuerpo: él la sostendría. Apenas ella tocó el piso, empezó la música. Ella bajó lentamente la pierna que tenía levantada. Hizo un par de figuras con la punta del pie mientras dejaba que el la abrazara más fuertemente, que la asegurara contra el peligro de la gravedad misma.
De ahí en adelante, el baile fluyó solo. No parecían dos sino uno en un abrazo con la música. Ellos no manejaban sus cuerpos sino que parecían poseídos por un amor que no les cabía en el corazón.
Eso es amor. No puede tener un nombre distinto. Cuando bailaban tango, se apoderaba de ellos un enamoramiento intenso, profundo, sincero, libre de tiempo: experimentaban la eternidad por tres minutos, volaban más allá de sus propios límites.Las palabras están prohibidas en el tango. Son barreras. La comunicación en este baile es tan fuerte, que el lenguaje sencillo y cotidiano de las palabras la encierra y termina por romperla. Esa conexión (más que comunicación), es como el mar: enorme, no se puede embotellar en palabras o conceptos porque pierde su esencia, esa totalidad mágica.
Cuando bailaban tango, se difuminaban sus límites hasta el punto de no saber hasta dónde llegaba uno y dónde empezaba el otro. La clave del tango es ser uno con otro en un solo abrazo. Es desentenderse del yo y dejar que exista simplemente el nosotros. Es entregarse totalmente. Si se reservan una pizca de ellos para ellos, el baile pierde su gracia. Como confíaban tanto que se perdían a ellos mismos, estaban bailando tango.
Otra cosa que no se permite es pensar. No dudan sobre hacia dónde dar el siguiente paso o sobre si lo están haciendo bien o mal. No se preocupan por lo que vayan a decir de ellos. Sólo sienten al otro. No mirarn abajo para ver qué va a hacer después. Adivinan el paso antes de que lo de y lo dan al tiempo, no con anticipación ni como reacción. No piensan: así permiten que pase la energía de otro, que les transmita su sentir más hondo con el lenguaje más poderoso que existe: el del corazón. Si le miran a los ojos, ellos se lo dirán todo. Si se dejan llevar por la música, por la otra persona, por su cuerpo, si sólo logran apagar su mente, si sólo dejan que el tango haga lo suyo, no sólo bailarán, sino que bailará libre la fusión de sus almas.
Mientras duran los tres minutos de tango, se enamoran de su pareja como es imposible enamorarse en otra situación. Llegan a conocer lo más hondo de su ser, sin máscaras, sin prejuicios, sin palabras, sin el mundo haciendo contrapeso. Cuando llegan por vía directa al espíritu de alguien, a su esencia, no tienen más remedio que amarle...
Apenas se termina el tango, ambos vuelven a ser desconocidos. Tal vez, ni recuerden el nombre de la persona con la que tan profundamente se conectaron. Tal vez no sepan dónde vive ni a qué se dedica ¿Pero qué importa si han visto su alma? ¿Qué más necesitan saber?
Más tarde, al preguntarle a Silvia quién era él, me respondió:
-No sé, es la primera vez que lo veo.
Es que cuando ya no están bailando, cada uno vuelve a su vida como si nada. Recupera sus actividades y se recupera a sí mismo, recupera su individualidad que divide el mundo entre el yo y lo otro. Cae de cara contra la realidad, y debe seguir existiendo sólo en un mundo lleno de prejuicios, de muros, de mentiras, de palabras... Así permanecerá hasta que la música regrese, hasta que resuene en los corazones, hasta que empiece de nuevo el tango…
Wednesday, September 27, 2006
Todavía no entiendo por qué sigo manteniendo viva la esperanza de alcanzar el sol rojo de un atardecer en la playa. Es como un sueño irracional que he tenido desde siempre, desde que tengo memoria de haber visto un atardecer. Sé que puede sonar infantil, probablemente loco, pero qué hago para evitar desear esa luz profunda, tan reveladora que parece custodiar los secretos del universo y tenerlos escondidos como si nada.Thursday, September 21, 2006
Esto es lo primero que escribo con mi pluma de plata. Desde hace mucho tiempo había estado en mi escritorio, la veía todos los días, me tentaba a escribir algún poema con ella, pero no era capaz. La cogía, alistaba el papel, pero volvía a ponerla en su sitio. Esa pluma significa tanto para mí, que me daba miedo usarla, dañarla, quitarle algo de su magia.
Pero hoy me decidí. Sólo quiero estrenarla. Sólo quiero sentirla deslizarse libre por el papel. Por una vez, quiero que mi pluma escriba sola, que diga lo que ella tiene que decirle al mundo, mejor dicho, lo que quiere decir mi mano sin consultarle a mi cabeza; sin preguntarse si esto será bueno o será basura, sin querer gustarle a nadie, mostrar los pensamientos aterrizados, cuerdos, y correctos que pasan por mi cabeza, o esperar que alguien me diga ¡qué bonito escribes! o ¡tienes futuro! Por eso, sólo quiero que mi pluma escriba sola, ella que es como yo quisiera ser algún día: libre de prejuicios. Por eso, mi pluma es más sabia que yo. Por eso mi pluma si es parte de mundo. Como es. Completo. No del mundo que mi cabeza ha inventado.
Así pues, desde este mismo instante, esto no lo escribe María, lo escribe la pluma de plata.
¿Qué sería del mundo sin los sentimientos encontrados, sin las contradicciones ambulantes, sin los sueños que parecen absurdos y son los más reales, sin las pasiones, sin la gente cuyo motor es hacer algo no por llegar a una meta o lograr reconocimiento sino porque su vida no tiene sentido sin ese algo y el amor que le tienen?
¿Qué sería del mundo sin la magia? Esa que esconde un atardecer, una rosa, o cualquier cosa vista desde el alma ¿Qué sería del mundo sin los amores imposibles? ¿Sin las personas que se conforman con amar sin ser amadas, con entregar simplemente, no por recibir sino por dar? Hay personas que los llaman bobos, pero los que se entregan son lo que viven de verdad. Son los que viven para siempre pues dejan algo de ellos en los corazones que visitan.
¿Qué sería del mundo sin los pocos que se levantan todos los días pensando en alguien que no sabe que existen? Sin embargo, nunca están tristes. Todo lo contrario. Están dichosos por el simple hecho de que alguien perfecto (no porque sea realmente perfecto sino porque ellos lo quieren), alguien a su juicio mágico, viva. Y no sólo eso, sino que ellos hayan tenido el privilegio de verlo pasar o, simplemente la conciencia de que en alguna parte del mundo, no importa cuál, esa persona está empezando un nuevo día.
¿Qué sería del mundo también sin los amores correspondidos, sin las almas gemelas? ¿Sin la gente que ve por los ojos de otro, que respira porque otro está respirando? Sí, aunque parezca loco, eso todavía existe, lo digo yo: una pluma de plata sin prejuicios.
Digo también: ¿Qué sería del mundo sin las familias? ¿Sin las madres y los padres que hacen lo que sea por sus hijos, que les leen cuentos, que se quedan despiertos en la noche esperando a que lleguen, que son sus mejores amigos, que literalmente, entregarían su vida por ellos? ¿Qué tal sin los hermanos que son cómplices y ángeles de la guarda? ¿Sin los primos, tíos, abuelos, sin este ejército enorme de personas incondicionales?
¿Qué sería del mundo sin la risa? ¿Sin reírse hasta llorar y perder el control de la vida, hasta que esté la noción del tiempo desaparecida? ¿Sin dar una buena carcajada de esas que nos resuenan en el alma, mucho mejor si es tan fuerte que también rompe las ventanas?
¿Qué sería del mundo sin el arte? ¿Sin vivir otra vida al ver una película? ¿Sin sentir la piel erizándose por un buen poema? ¿Sin que una canción se infiltre hasta el último centímetro del cuerpo o un buen cuadro llegue a las fibras del corazón? ¿Qué sería del mundo sin esos sentimientos tan fuertes que se cuelan entre la piel?
Muchas personas dicen que el mundo está cada vez peor, que los seres humanos son malos por naturaleza, que nada tiene sentido porque igual todo vive para morirse algún día. Yo en cambio, digo: ¿qué sería del mundo sin el mundo, sin esos detalles que parecen sencillos y son tan bonitos, tan completos, tan profundos?
Saturday, September 02, 2006
¿Qué fue de ti?
¿Cuándo te volviste silencio?
¿Dónde te busco?
Dime dónde estás que no te encuentro.
He buscado debajo de las piedras
Tu expresión al mirar las estrellas.
He desocupado los cajones
Por encontrar tus conversaciones
He vaciado mi maleta
Por tu misteriosa sonrisa a medias:
Esa que sólo yo vi,
Y ya no sé si la soñé
O existió y fue para mí.
Hasta busqué
Debajo de mi cama tus palabras
Pensé que tal vez podría hallarlas.
Debajo de mi almohada
Quería encontrar tu alma,
Tu corazón enorme,
Tus sueños, tu mirada.
Revisé una y otra vez mi ropa
A ver si ahí dejaste tus abrazos,
Esos que me hacían sentir segura,
Esos que hacían volar mi llanto.
Pregunté por ellos en la calle.
Como era de esperarse nadie sabe.
- ¿Ha visto usted un abrazo sincero?-
- Esta niña busca un lucero-
-No, señor, un abrazo sincero-
- Ve a buscarlo entre los recuerdos.-
Busqué entre mis recuerdos y ahí estabas
Siempre vivo, siempre presente,
Siempre asombrado, siempre sonriente.
En mis recuerdos me recordabas,
Es más, te sorprendías cuando me hablabas.
Ahí encontré tu sonrisa que si era mía.
También vi tu corazón, tu alma, tu voz, tu mirada.
Ahí encontré hasta tus abrazos,
Siempre tan sinceros, siempre tan cercanos.
Todo esto está en una cajita: mi depósito de ti.
Pero ¿qué hago si no estás aquí?
Por eso quiero preguntarle al silencio
¿Qué hizo contigo?
Si es que te mató,
¿Acaso te disparó con un suspiro?
Monday, August 21, 2006

Tuesday, August 08, 2006
La vida es mucho más simple de lo que nos la pintan. Hay personas que dicen que la felicidad es una suceción de comparaciones: siempre existirá algo mejor que lo que uno tiene y cuando se conozca esa otra cosa lo que uno tiene deja de valer la pena. Así lo van complicando poco a poco hasta que la felicidad se vuelve totalmente inalcanzable, un ideal absurdo, una escala de perfecciones cada vez más complejas que son sólo descifrables por la ilusión y no por el día a día.