Sunday, September 30, 2007

Yo sé que llevo siglos sin poner nada en este blog pero he escrito demasiado últimamente. El problema es que la perspectiva de todo lo que tendría que pasar para tener todo en orden y al día me asusta entonces no empiezo. Por eso, decidí que si quiero desatrasar este blog algún día, lo mejor que puedo hacer es empezar a poner cosas de a poquitos y al azar. Por eso, perdonarán que vayan apareceiendo cosas sin orden aparente y que realmente no esté aquí todo lo que quisiera pero es lo único que se me ocurre para asignarle un destino a este blog y que no se muera con mi estadía en Paris.

Monday, June 18, 2007

Están todos invitadísimos al lanzamiento de mi libro de poemas, Preguntas para el azar. Presenta Federico Díaz-Granados.

Miércoles 20 de junio 7:00 pm. Casa de poesía silva: callle 14#3-41. Entrada libre.

Saturday, June 16, 2007

Camina
Camina. Camina hacia delante y no olvides nunca que todo pasa y todo llega. Recuerda que mientras no te rindas llegará el momento en que el tiempo empiece a trabajar de tu lado, en que ya no quieras contar las horas para que corran sino estancarlas, pedirles que te dejen exprimir cada segundo, cada posibilidad que guardan. Ya vendrá el momento en que persigas tus horas en vez de que ellas te persigan a ti.

Después de tanto caminar, llegarás a un punto en el que el camino se haga más ancho y menos tortuoso, en el que no tengas que mirar al suelo para evitar caerte sino que puedas disfrutar una vista de árboles y pájaros bajo la luz del atardecer. Ese día levantarás los ojos con admiración hacia la belleza que te rodea, hacia la placidez y plenitud que contiene el aire que respiras. Ese día entenderás que toda tu existencia, que todos y cada uno de los días que has vivido no eran más que una cadena de contribuciones para que llegara este momento, para que todos los caminos del mundo se cruzaran solo para que tú los recorrieras todos al tiempo y a la vez no recorrieras ninguno.

Ese día también entenderás que todas las etapas por las que has pasado, todos los obstáculos que has tenido que saltar y los problemas que has enfrentado, lo que has sufrido, lo que has aprendido, lo que has evolucionado, lo que has cambiado hasta el punto de no reconocerte en el espejo era simplemente el proceso que tenías que atravesar para convertirte en la persona que eres ahora: una persona fuerte y valiente, una persona sensible pero no tonta, que se esfuerza cada día por ver lo importante y que ahora sí está lista para aprender. En realidad, el camino empieza aquí.

Ese día ya llegó. Es hoy.

Wednesday, June 13, 2007


Café del Sol

Entro a Café del Sol y no quisiera volver a salir nunca,
Quisiera quedarme sola con mis nostalgias,
A la luz de las velas,
Acogida por la penumbra,
Al calor de la música
Que me recuerda mis historias y las historias que he inventado,
Al calor de los sueños que soñé
Y también de los cuentos que alguna vez me contaron.

Quisiera quedarme aquí,
Protegida por la certeza de no ser nadie,
De poder sentarme a tomar un café
Y leer para escaparme,
Y no responder preguntas
Y no oír voces conocidas
Y saber que nadie sabe dónde estoy
y que tampoco van a buscarme.

Nada como la certeza de haber escapado del mundo por un rato,
De haber escapado de lo que tengo que ser,
De las cosas que debo decir o lo que debo pensar,
De las conversaciones monótonas,
De las preguntas y respuestas predecibles,
De las ganas de salir corriendo para no regresar,
De mí misma.

Nada me tranquiliza tanto como dejar de ser María
Y ser una niña cualquiera que sale de un recital de poesía y tango,
Cruza la calle,
Entra a Café del Sol
Y pide un capuccino
Que se toma despacio
Mientras lee un libro viejo de algún escritor cubano,
Levanta los ojos de vez en cuando
Para tomar otro sorbo,
Mirar hacia todos lados y hacia ninguna parte,
Observar las botellas
Cuidadosamente acomodadas en un estante bajo la luz roja,
Mirar después el letrero de Café del Sol,
Volver los ojos al capuccino
Para que desemboquen en el libro otra vez.

Quisiera que Café del Sol se volviera mi universo,
Quisiera que el mundo entero se redijera a un espacio alargado,
No más de cuatro metros cuadrados y un pasillo,
Cinco mesas acomodadas al azar,
Una vela en cada una,
Unos espejos sin propósito aparente,
Varias botellas repartidas en las paredes,
Y algunas personas conversando en las mesas,
Otras con los ojos fijos más allá del horizonte,
Otras ojeando libros o escribiendo cartas,
Otras tarareando la música de fondo.

¿Por qué había de necesitar el mundo algo más que eso?
¿Para qué aumentar las posibilidades cuando en éste café está el número perfecto?
Son muchas pero no demasiadas para dejar entrar el miedo.
Son suficientes para sentirme libre
Pero no tantas para sentirme atrapada al descubrir que todo es posible
Pero yo no elijo nada.

Cada vez que entro a Café del Sol,
Tengo el impulso de quedarme ahí para siempre.
Siento que el tiempo no corre,
Que cada instante es eterno,
Que no hay motivos para apurarse
Y todo fluye.

Entonces algo de Café del Sol y miro el reloj.
He estado ahí veinte minutos.
Pero ya nací otra vez.
Ya puedo volver a ser yo.
Ya puedo volver a vivir después de haberme abandonado un rato
Mientras una niña desconocida se tomaba un café.











Monday, May 21, 2007

El polémico discurso de asamblea
En este colegio hay personas que usan la palabra “comunista” de manera despectiva, como un insulto. Hablo con todo el conocimiento de causa porque más de una vez se han referido a mí como “la comunista esa.”

Para saber qué me estaban diciendo, busqué en el diccionario. Comunista: Relativo al comunismo, partidario de este sistema. Comunismo: Sistema de organización político-social que propaga la abolición de la propiedad privada y el establecimiento de la comunidad de bienes. No sé si esta definición sea tenida en cuenta al calificar a alguien de comunista o si esta palabra haya cobrado un significado nuevo que yo no conocía.

Antes de viajar a Cuba, yo no tenía ni idea de lo que es ese país, de la magnitud de su cultura. La información que uno recibe está filtrada a través de la concepción del mundo de los que se la transmiten.

Han querido que crezcamos con la idea de que el comunismo es el demonio. Por supuesto, está claro que el demonio cambia de cara con el último grito de la moda. Antes, el demonio era comunista, de pelo largo, tal vez usaba una boina negra. El demonio también llegó a ser Escobar o Noriega. Ahora esos ya pasaron de moda, lo último en demonios es más bien árabe, con turbante en la cabeza y todo. Quién sabe si mañana nos despertemos con un demonio de ojos rasgados. También sucede que el demonio cambia de cara de acuerdo al lugar donde uno se encuentre. En La Habana por ejemplo, las pancartas que hay en cada esquina sobre el caso de Posada Carriles nos dicen que el demonio es Bush.

Nos han dicho que los cubanos están mal, que viven en la miseria, que el comunismo es un parásito para las sociedades sanas. Nos han dicho que para los cubanos salir del país es muy difícil porque el gobierno no quiere que vean otras opciones. Eso puede ser cierto pero no nos han dicho que para los ciudadanos americanos es ilegal ir a Cuba, tanto que al que le encuentren entre sus cosas una prueba de haber ido a Cuba, según me contó James, debe pagar diez mil dólares de multa. ¿No es eso también una forma de limitar la libertad? ¿No es una forma de impedir que los americanos se hagan su propia idea de los que es Cuba, que descubran por ellos mismos si en verdad es el infierno? ¿A qué le tienen miedo? En todo caso es cierto que muchos cubanos se quieren ir. Pero también es cierto que aquí en Colombia hay miles de balseros haciendo fila desde temprano en las embajadas de Estados Unidos y España para ver si se escapan ¿de qué? ¿De la falta de oportunidades?

Mi excursión de 11 no fue igual a la de mis compañeros porque yo decidí quedarme unos días más en La Habana para conocerla a fondo. Me quedé en casa de dos cubanas, amigas de una amiga de mi mamá, una de ellas profesora de literatura y su hija estudiante de derecho en La Universidad de La Habana. Haber estado con ellas no solo me mostró qué tan hospitalarias y tan cálidas pueden llegar a ser las personas sino que me dio una noción muy distinta del país, la que se gana estando en las entrañas de la cotidianidad misma de un lugar.

Ante todo, llegué sintiendo una profunda admiración por los cubanos. Me impresionó la vida cultural tan grande que tiene La Habana. Los libros son increíblemente baratos y por eso la gente lee mucho. En La Habana Vieja hay más de 20 museos y la entrada es casi gratis para los cubanos. En cada barrio hay un parque para los niños. Ir a la ópera en el Gran Teatro de La Habana que es tan elegante como el Teatro Colón de Bogotá no cuesta más de medio dólar. Todo el mundo tiene acceso a la cultura. Además la educación es totalmente gratis. Cualquier persona puede inscribirse a una carrera y tiene derecho completarla. No solo eso, también hay programas especiales para personas jubiladas que decidan estudiar otra carrera.

Esto lo aprendí cuando Idania, la dueña de casa, proveniente de una familia rica que lo perdió todo con la Revolución, me decía con lágrimas en los ojos que ella no tenía como pagar la alegría de saber que si ella estuviera enferma sus hijos igual podrían tener educación y salud y que si el hecho de que ella viviera justo con lo necesario contribuía a que otras madres tuvieran esa certeza, ella estaba orgullosa de hacerlo. También me contó que a su papá lo tuvieron 3 meses en coma en un hospital de La Habana. Él no tenía posibilidades de salvarse pero siempre hubo médicos pendientes de él y a ella no le cobraron un centavo ¿cuánto tendría que pagar un colombiano por eso?

Fue enorme la admiración por los cubanos que me produjo ver que han logrado que una isla de 11 millones de habitantes, bloqueada económicamente tenga la posibilidad de garantizar la alimentación, la salud y la educación de todos, por supuesto con limitaciones, viviendo exactamente con lo indispensable. Sin embargo, prueban que si se puede, que hay más de una opción. En cambio aquí, con todos los recursos que tenemos hay mucha gente que está mal de verdad y no tiene satisfechas sus necesidades básicas mientras nuestro gobierno se gasta la mayoría del capital en una guerra en la que la única ganadora es la muerte. Una cosa es tener la suerte de ser privilegiado como la tenemos nosotros y otra cosa muy distinta es ser uno de tantos colombianos que se levanta cada mañana sin estar seguro si va a poder desayunar o no, o uno de esos niños que tiene que trabajar porque no puede conseguir cupo en una escuela, o una de esas tantas personas que se mueren en las puertas de los hospitales porque el seguro no les cubre su enfermedad y como no pueden pagar, los médicos no las atienden. Es verdad: los cubanos no tienen Coca-Cola (aunque producen una gaseosa nacional llamada Tu Kola), no tienen Mc Donalds, no tienen grandes centros comerciales para pasar la tarde vitrineando, tampoco tienen nada que les sobre, tienen que privarse de muchas cosas y su libertad está bastante limitada.

Yo no sé cuál es la fórmula mágica para manejar un Estado pero sí se que los seres humanos tienen que ser la prioridad. Para la tranquilidad de muchas buenas conciencias no soy comunista porque desconfío de cualquier sistema que limite la libertad. Me parece que las personas tienen derecho a elegir el camino de su vida, a trabajar y ganarse privilegios, a mejorar sus condiciones a partir de su esfuerzo, a viajar y conocer otros mundos si así lo desean. Pero desconfío igualmente de los sistemas que no le den prioridad a la gente, que permitan que las personas se mueran de hambre, que no estén en igualdad de condiciones. En todo caso, la falta de oportunidades es otra forma de violentar la libertad porque una persona que no tiene educación ni salud no tiene muchas opciones para decidir qué hacer con su vida a parte de sobrevivir. Para que exista la libertad hay que tener unas garantías básicas, un punto de partida desde el que esa libertad se pueda ejercer. Por eso, tampoco estoy de acuerdo con el capitalismo desbordado porque limita la libertad en esta forma y también permite las injusticias.
Me adhiero al Papa Juan Pablo II cuando dice que el comunismo es abominable pero que el capitalismo salvaje también lo es. Hay hambre en África, cinturones de miseria y ningún sistema ha podido resolver estas injusticias, ni el comunismo, ni el capitalismo, ni la monarquía ni la religión católica.

Lo que no entiendo es por qué el mundo moderno ha planteado la justicia y la libertad como ideas opuestas. Ambas son básicas para garantizar la dignidad humana que es lo que más debería importarnos. ¿No deberían ir de la mano la justicia y la libertad? ¿No son ambas requerimientos básicos del ser humano? ¿Por qué sería aceptable sacrificar una por el bien de la otra?
Yo digo que eso no es aceptable ni tolerable y no se dentro de qué calificación quepa eso, no sé qué adjetivo me merezca. No tolerarlo puede sonar imposible. Pero lo posible o imposible lo inventamos nosotros, por eso, debemos ver que esto no es lo único, que se puede hacer algo, porque la humanidad es todo lo que tenemos, solo nos tenemos los unos a los otros. Me parece que el primer paso es considerar lo que dijo el Che Guevara, “Seamos realistas, exijamos lo imposible”




Saturday, May 12, 2007

Cartas




Las cartas conspiraron para venir a buscarme.
Llegaron de otras tierras
o de tiempos pasados.

Llegaron con sus voces
contando sus historias,
cada una tan distinta y tan mágica,
cada una tan nueva
que en vez de realidad parecía inventada.

Oí las voces nítidas
como si me hablaran mis amigos al oído,
como si en vez de cartas me enviaran un motivo
para seguir caminando,
para soñar cuando nadie sueña
y sobre todo para...
Esperar.

Esperar que el azar permita
que yo vaya a buscarlos
o que ellos me recojan en este rincón del mundo,
en este rincón del olvido,
en este rincón del hastío y del cansancio,
en este rincón donde ni la indiferencia
guarda palabras en los labios.

Sunday, April 08, 2007


Una gota de universo adentro


Me gusta cerrar los ojos
Para liberarme de este cuerpo.
Me gusta dormir un rato
Para apagar mis pensamientos,
Para descansar de mí,
Para confundirme con mis sueños.

A veces me desgasto
Siendo yo todo el tiempo.
A veces me aburren
Las voces en mi mente,
Las voces que no se apagan,
Que siempre están presentes,
Las voces que son gritos o suspiros,
Que no pueden convivir sin estrellarse,
Las que no me dejan oir
Las otras voces,
Las que lo ocupan todo,
Hasta el aire,

Las voces que hablan
De cosas imposibles,
Que me aconsejan en susurros
Hallar algo que no existe,
Que no sé dónde está
Ni dónde buscarlo,
Que no sé ni siquiera
Si valdría la pena encontrarlo.

Algo que no es para mí,
Que no pueden ver mis ojos.
Algo que no está aquí.
Está allá.
Al otro lado.
Donde mis piernas no me pueden llevar,
Donde yo, aunque quisiera,
No podría llegar.

¿Entonces qué pretenden
estas voces?
¿Encerrarme en un laberinto
de ilusiones?
¿Abandonarme dentro de mí misma
cuando no conozco el camino de vuelta,
cuando sé cómo entrar
pero de salir no tengo idea?

A veces me canso de ver el mundo
A través de estos ojos negros.
Quisiera verlo desde otros
Para descubrir otros secretos,
Para soñar otros sueños.

A veces me canso también
De caminar con este par de pies,
De ir a donde me lleven ellos,
Una y otra vez.
A veces quisiera cambiarlos
Para llegar a lugares extraños,
Para caminar a otro ritmo,
Para ocupar otros espacios.

A veces me aburren estas manos
Que hacen siempre lo mismo,
Que escriben los mismos versos,
Que pueden llegar a ser torpes,
Que no encuentran otras manos
Para entrelazar los dedos.

A veces me aburren estos brazos
Que no encuentran a quién abrazar
Y que cuando a algo se quieren aferrar
No son suficientemente fuertes.

A veces me aburren estos labios
Que dicen palabras confusas,
Que no logran ser sabios
Porque dicen mucho
O no dicen nada
Pero les cuesta encontrar
Las palabras adecuadas.

A veces me cansa este pelo
Que refleja el caos
Que tengo adentro,
Que no me deja ocultar
Lo perdida que me encuentro
Pues no sé dónde está mi vida
Me pierdo entre mis sueños.

A veces me cansan estos oídos
Que no oyen lo importante.
Por más que estén atentos,
Hay días que pierden el instante.

A veces me canso de mí,
Después de tanto tiempo
De vivir conmigo.
Entonces cierro los ojos
Y así
Escapo de mi cuerpo,
Logro esconderme
Hasta de lo que pienso,
Logro dejar de ser yo
Y me fundo con el universo.

Justo cuando despierto,
Recuerdo que puedo hacer parte de todo
Si me olvido,
Que de alguna forma el mundo está en mí
Y yo estoy en el mundo,
Que incluso siendo así,
Incluso desde este cuerpo
Que no es bueno ni malo, es,
Yo puedo descubrir tal vez
Que tengo un gota de universo adentro.
No puedo obligarte a quererme

No puedo obligarte a quererme.
No puedo secuestrar a tu almohada
Para que al menos ella me recuerde.
No puedo gritarle a tu ventana
Que me mire cuando te asomes.
No puedo robarme tu mirada
Si ella en otros lugares se pierde.

No puedo amenazar a tus oídos
Para que oigan mis palabras.
No puedo arrancarle a tu boca
Mi nombre,
No puedo arrancarle ni siquiera
La sensación de que me llamas.

No puedo forzar tus manos
Para que tomen las mías.
No puedo forzar tus brazos
Para que me abracen.
No puedo dirigir tus pasos
Para que me sigan .
No puedo robarme tus labios.
No puedo raptar tu sonrisa.

No puedo infliltrarme en tu mente
Y engañarla para que me piense.
No puedo hacer ningún truco
Para lograr que me recuerde.

No puedo entrar a tu corazón,
De noche,
Caminando despacio en las puntas de mis pies,
Deseando que adentro una vez
Me deje quedar un rato
Y así me haga salir después
Yo sepa que al menos entré,
Que al menos lo ví,
Que al menos me acerqué un poco a tí.

No puedo hacerlo, sin embargo,
Porque la puerta está cerrada.
No puedo entrar en tu vida
A mano armada.

Por más que me duela aceptarlo,
Queriéndote yo tanto,
No puedo romper tu ventana.

Debo saber
Que de tanto buscarte
Acabaré por perderme.
Cueste lo que cueste,
Debo tener bien claro
Que no puedo obligarte a quererme.

Monday, March 19, 2007


Sola con tu hueco


No puedo recordar

en qué pensaba antes de pensarte

ni qué veía mientras caminaba

sola por la calle.


No sé tampoco

qué llenaba mi silencio.

Pues ahora solo tú lo habitas,

pero ¿quién lo ocupaba antes de tí?


A qué me dedicaba

cuando tú no estabas,

en qué gastaba mis horas,

de qué conversaba con mi almohada.


Qué hacía cuando no te traía aquí

de tanto recordarte,

cuando no te sentía así,

cuando no se me iba el tiempo en amarte.


Quién limitaba conmigo.

Quién se difundía con mis fronteras antes.

Quién se hacía parte de mí

por sentirlo siempre, a cada instante.


Quisiera saber qué había

en el vacío que dejaste.

Estaba vacío y yo no sabía

o te abriste tu espacio a codazos

en mi adentro.


Pudo haber sido para ocuparlo

pero fue para dejarlo luego,

para irte

sin que yo pudiera seguirte

y dejar el hueco abierto,

para dejarme aquí pensando

de qué podría llenarlo,

para dejarme sola con tu hueco.


Trato de recordar

qué había en mí cuando tú no existías,

en qué pensaba yo,

qué ocupaba mis días.


Necesito recordarlo.

Recuperarlo.

Pensar en eso.

Hacer eso

a ver si logro estar viva sin tí,

derramar algo en mi cuerpo.

A ver si logro decir por fin

que he llenado tu hueco.

Mañana


Llevo tantos años viviendo mañana

a partir de promesas de ayer.

Llevo tantos años asomada a la ventana

buscando algo que nunca ha venido.

pero siento que va a volver.


Por qué será que existo mañana

así vea mi cuerpo hoy.

Mañana empiezo.

Mañana seguro habrá tiempo.

Mañana seré valiente.

Mañana prometo no caerme.

Mañana sí seré fuerte.

Mañana lograré buscarte

o encontrarme.

Mañana alzaré la frente.

¿Por qué será que mañana acapara mi presente?


Hoy no pude.

No es que no pueda.

Claro que puedo.

Tengo todo el día mañana.


Un día es mucho tiempo:

suficiente para dar un paso

y así, todos los días después de mañana

serán como los he soñado.


Me acuesto hoy con la ilusión de despertar mañana.

Al otro día descubro sorprendida,

justo al abrir los ojos,

que es hoy todavía:

acabo de aplazarme otra vez,

acabo de postergar mi vida otro día.




Sunday, March 18, 2007


Un centímetro después de la piel


Las cosas que se dan,

se conservan para siempre.

Las que se dejan ir

no se van.

Siempre vuelven.


Dar sin esperar es vivir por alguien.

Olvidarse.

Abandonar por un segundo el egoísmo.

Pensar por un instante

que no somos lo único existente,

que hay algo más allá de nuestras fronteras,

de nosotros.


Allá, a lo lejos, está el mundo,

está la vida,

están los otros.


Allá, un centímetro después de la piel,

todo vuelve a nacer,

se desenmascara,

se deja ver como es.

Solo hay que dar un paso

o un salto.

Tomar vacaciones de esta piel.

fusionarse con el cielo azul.


Allá, justo al salir de mí,

estás tú.

Saturday, March 03, 2007

Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas.

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan (no lo saben, lo terrible es que no lo saben), te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de tí mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obseción de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comprar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Un par de alas


Digo una palabra.

Digo otra.

Hablo con el alma.

Cuento una historia.


Vivo de repente.

Simplemente

entre mis poemas y mi gente.

Despierto como si no hubiera dormido,

como si siempre hubiera sido,

como si ciega no hubiera estado,

como si hubiera existido sin haber soñado.


Despierto y nazco de nuevo.

Despierto y descubro mi secreto.

Descubro que vivo para romper el silencio,

que no respiro aire sino versos.

Descubro que yo misma soy un cuento.

Descubro que no existo sino siento.


Despierto, entiendo, reacciono.

Soy un poema.

La realidad se me vuela.

No importa si me desvanezco en un sueño,

si me caigo por mirar al cielo.

Solo importan mis palabras

pues vivo porque escribo.

Escribo y persigo un par de alas.

Preguntas para el azar


¿Será que nos debemos

un duelo de otro tiempo?

¿Será que entre usted y yo

todavía está escondido un secreto?

¿Será que lo ofendí un día

y no me acuerdo?


Dígame, por favor, que le he hecho.

Dígame por qué me pone trampas,

por qué cuando hay cosas

que pueden o no pasar,

a mí me pasan.


Quiero saber qué le debo.

Yo pago lo que sea necesario.

Hago lo que me pida

pero juegue de mi lado de vez en cuando.

Déjeme respirar un poco.

No me siga cuando no lo llamo.


Sería bonito si a veces me ayudara,

contribuyera a alegrar mi día.

Pero si no, yo me conformo

con que no me ataque,

con que no apunte hacia mi vida.

¿Estaría bien azar?

¿Podríamos llegar a un acuerdo de paz?

Leo en voz alta


Leo en voz alta

para matar el silencio,

para sentirme acompañada,

para recordarme que aquí estoy a pesar de todo,

que no me ido,

que soy yo y estoy conmigo.


Leo en voz alta

para no oir mis secretos,

mis angustias,

mis anhelos.


Leo en voz alta sobre todo,

para no oir mis pensamientos,

para no dejarme atormentar por ellos,

para no enloquecerme,

si les creo,

para no dejar que me confundan,

para tranquilizarme,

para que ellos no alimenten

mi rabia ni mi tristeza

para que no me obliguen a hacer algo

de lo que después me arrepienta.


Leo en voz alta

para quedarme sentada,

para no salir corriendo.

Irme.

Aunque no quisiera hacerlo,

leo en voz alta porque es más conveniente,

oir mi voz que oirme.

Sunday, February 25, 2007


De tu talla


Ojalá pudiera moldear mis manos

para que encajaran en las tuyas.

Ojalá pudiera moldear mi cuerpo

para que cupiera entre tus brazos.


Ojalá pudiera yo apurar mis pasos

para darlos a tu ritmo.

Ojalá cambiaran de color mis ojos

y combinaran con tus ojos infinitos.


Ojalá mi pelo se ordenara un poco

para no contaminarte con mi caos

para que no se enredara entre tus manos.


Ojalá fuera mi piel menos morena

para no desentonar con la tuya tanto.


Ojalá pudiera yo escribirte un buen poema.

Ojalá se colaran en tus oídos mis palabras.

Ojalá fueran ellas más fuertes.

Ojalá fueran ellas más sabias.

Ojalá mis palabras a tí se ajustaran.


Ojalá pudiera yo sintonizar

mi alma con la tuya,

vibrar a la misma frecuencia

pertenecer a tu historia.


Pero estas son mis manos,

estos son mis ojos y estos son mis pasos.

Este es mi cuerpo

y mi pelo en caos.

Esta es mi piel morena.

Estas son mis palabras.

Esta, que se desarma por tí,

es mi alma.

Ojalá pudiera yo moldearla.

Ojalá todo mi ser,

se volviera de tu talla.







Tú flotas en mi silencio



Eres como el viento.

Sé que etás aunque no estés.

Sé que vienes y vas.

No te veo pero te siento.


Tú flotas en mi silencio.

Vuelas desde muy lejos.

Me cuentas un secreto.

Después te vas de nuevo.


Pasas por mi cielo como una estrella fugaz.

Te veo por un segundo

y luego ya no estás.

Cierro los ojos para recordarte.

Los abro y te me vas.

Los abro y te me pierdes.

Yo te busco pero tú desapareces.


No me queda sino imaginarte.

Dejar que te difundas en mi mente.

Dejar que vueles libremente,

que rompas el silencio cuando quieras,

o soñar que vengas a visitarme,

soñar que te veo atravesar el aire.


Puede que tú nunca hayas venido,

que yo me haya dedicado a inventarte,

que nunca hayas flotado en mi silencio,

que la causa de todo esto

sea que ya no dejo de pensarte.



Ni santo, ni héroe, ni mártir




Debí haber sido un santo

en otra vida

para merecer tu luz

que me ilumina.


Debí haber sido muy buena

antes

para merecer que cada día

me levantes,

para merecer tu sonrisa

al despertarme.


Debí haber salvado a alguien

para merecer tu voz

cada mañana,

tus brazos que me abrazan,

tus manos que me cuidan,

tu ser que me acompaña,

tus ojos infinitos,

tus palabras sabias.


Debí haber sido un héroe

legendario.

Debí haber cuidado a todo un pueblo

para merecer lo que me cuidas,

la seguridad que irradias,

las historias que me cuentas,

las canciones que me cantas,

las cosas que me enseñas,

la forma en que me abrazas.


Debí haber sido un mártir

para merecer la vida

que me diste

y sobre todo,

la vida que me das,

que renuevas cada vez

que hablas,

que completas cuando me llamas.


Mi suplemento permanente

de vida

es que estés presente.

Cada día que soy tu hija

me hace estar más viva

que el anterior.

Con diez y siete años de tí,

ya no me cabe la vida en el corazón,

ya tengo muchos siglos por delante

y no hago otra cosa que adorarte.


Tú me das vida.

Tú eres mi ángel.


Ni santo, ni héroe, ni mártir,

es suficiente

para merecerte.

No hay nada que pueda haber hecho

para que sea justo

el privilegio de tenerte.

No me queda sino agradecerte

una y mil veces,

recordarte que te amo.

No me queda sino quererte, mamá.


A ritmo de tambores

Tu corazón retumba
a ritmo de tambores.
Todos bailamos
al compás de tus vibraciones.

Tu existencia es música
de fiesta,
de la que transmite
que la vida,
sí vale la pena.

Música espontánea, alegre,
con la que es imposible
quedarse sentado,
música que nos mueve
al mundo de lo soñado.

Sin tu música, Fede,
nos quedamos inmóviles
esperando que esto empiece,
esperando que la casa despierte,
esperando que tú regreses.

Ahora por fin vuelves,
y vuelven tus canciones,
por fin bailaremos
a ritmo de tambores.
Por fin se va este silencio
prolongado
que será reemplazado por tí:
la música que tanto adoramos.

Thursday, February 08, 2007



Un café


Es posible suponer

dónde empieza un café.

Nadie puede saber

dónde termina.



Es posible inventarlo

por su olor,

imaginarse su sabor

dulce y amargo

pero nada se compara

con probarlo.

Nada se compara

con un sorbo de café

entre los labios.


Es posible pensar

tocar la taza con las manos,

recorrerla lentamente

como si fuera un abrazo.

Alargar lo más posible

ese momento mágico.


Lo más difícil de todo,

sin embargo,

es soñar un café

con alguien que quiero y me quiere.


Pensar que empieza aquí.

En esta mesa.

Frente a frente.

Y termina...

Quién sabe.

En un suspiro,

en otro mundo,

en el lado opuesto del abismo.


Este café hay que probarlo.

Reírlo o llorarlo.

Prolongarlo.

Sentirlo atravesar el cuerpo.

Un café con un amigo

hay que conversarlo.


Thursday, February 01, 2007

Este poema es para Federico Díaz-Granados, de cumpleaños. Gracias por tus palabras.

Palabras Invaluables

Las palabras se las lleva el viento, dicen.
Hay unas que son tesoros irremplazables.
Entre esas las palabras que se pierden en el aire:
las de la pasión por los detalles.

Están también las de sabiduría:
las palabras que se ensanchan en el tiempo,
que atraviesan lo más hondo del silencio.

Por qué no las palabras de consuelo
que arrancan una sonrisa,
que llevan a emprender el vuelo.

Qué tal las que se arraigan en lo sueños:
las palabras que apuntan hacia el cielo.

Ni hablar de las palabras de lealtad:
las que custodian los secretos,
las que más que sonidos son silencios.

Y también las palabras de consejo:
las que muestran el camino cuando éste se va lejos.

Todas estas son palabras invaluables,
las palabras de un amigo,
las palabras de un maestro.
Estas palabras, Federico, tus palabras,
nunca se las llevará el viento.

Sunday, January 28, 2007

Deja que se lo lleve el viento
Deja que se lo lleve el viento, por favor.
Deja que se lo lleve.
Deja que lo olvide el tiempo, por favor.
Deja que lo olvide.
Deja que se esfume en la memoria, por favor.
Deja que se esfume.
Deja que se agote su recuerdo, por favor.
Deja que se agote.
Deja que se desvanezca lentamente, por favor.
Deja que se desvanezca.
Deja tu amor a merced del viento, por favor.
Déjalo.
Deja que se muera tu ilusión, por favor.
Déjala.
Y si no se muere,
mátala.
Tu sonrisa
Tengo tu sonrisa tatuada en la memoria.
Ella se abrió paso.
Desplazó a las historias.
Venció a lo concreto.
Derrumbó el interés de la trama.
Mi vida consiste en recordarla.
En pasado.
Estática.
Una imagen suelta
que lo ocupa todo.
Crece.
Rebota.
Tu sonrisa junto a mi sonrisa rota.
Tu sonrisa detenida en el tiempo,
enemiga de todo movimiento,
me hace una estatua:
escenario de mí.
Un árbol inmóvil en mi consciencia.
Mientras mi cuerpo por la ciudad anda
tu sonrisa es lo único que alcanza.
Mientras la gente conversa,
mi mente se congela en tí.
En tu sonrisa.
Ya no sé por qué sonreíste.
No fue a mí.
Fue a la vida.
En mi alma está esa foto
llenadora.
Esa sonrisa que me desvía
del mundo,
que me hace caminar
sin caminar,
oir mi voz
en vez de hablar.
Vivir sin vivir.
Vivir al soñar
tu sonrisa.
Tal vez, si no es mucho,
vivir al soñar que sonrías.
Palabras insolentes

Cómo son de insolentes
mis palabras
que se atreven a describir la magia
y se atreven a soñar
que pueden igualarse al ventarrón que sacude
hasta el alma,
que tumba mis cimientos,
que demuele mi calma.
¿Cómo se atreven mis palabras
a enfrentarse con el viento?

Cómo son de insolentes
mis palabras
que pretenden acercarse
a la luna llena
cuando ella es la reina del cielo
con su propio ejército de estrellas.
Cuando ella y sólo ella
es la luz que hace que vea.
Cuando ella, la luna, está completa
mientras yo soy un fragmento
en la Tierra.
¿Qué diferencia hace
lo que yo diga o no diga?
¿Qué diferencia hace en esta noche
algo que no sea la luna llena?

Cómo son de insolentes
mis palabras
que intentan dibujar
el mar enfurecido,
que intentan entender
de las olas el sonido.
Cómo se atreven mis palabras
a querer descubrir los secretos
del océano profundo.
Nunca podrán seguirle el paso
a las aguas que recorren el mundo.

Pero qué hago
en esta noche perfecta
que no quiero que se lleve el tiempo.
Qué hago con mis ganas de conservarla
hoy que puedo vivirla
en vez de soñarla.
Qué hago con el miedo
de perder esta noche.
No puedo congelar el presente.
Qué puedo hacer si no
decir palabras insolentes.
Sin tiempo

Cuando sólo existe el mar,
el estallido de las olas
es lo único real.
Cuando el tiempo se ha esfumado
y el pasado no es pasado,
los minutos que he vivido,
las horas que me han dejado,
los segundos que me pesan
desaparecen, se alejan.

Sólo mido mi existencia
con las olas reventando,
con la cita interminable
de las olas y la arena
que se encuentran en secreto
y su cómplice es el viento
en esta historia de amor
que desaparece el tiempo.

Sin tiempo me siento libre.
No soy lo que fui.
Soy este momento.
No soy lo que he hecho bien o mal.
No soy yo.
Soy el sonido del mar.

Monday, December 25, 2006

Este es un cadaver exquisito que hicimos Andrés, Juli y yo.

Cadaver exquisito

Al calor del vino los que se han olvidado se reconocen entre sí.
Al final, sólo existían los ojos, las miradas que se volvían una sola y difuminaban los límites hasta que eran irrelevantes.
Entonces, cuando los relámpagos empezaban a bailar en el telón de fondo de mi ventana supe que esto no es más que una cueva oscura, y que las estrellas y la luz son sólo trazos de algo desconocido que nos está prohibido.

Saturday, December 23, 2006

Una noche de resistencia a los suspiros

Por qué no logro apagar mi mente
en esta noche de insomnio.
Por qué siguen sin abandonarme
los pensamientos encontrados.
Por qué si apenas puedo
escribir en la penumbra
brillan tan nítidos los destellos de pasado,
las chispas de recuerdo,
los rayos de ilusiones,

las luces lejanas con mirada propia:
tres pares de ojos verdes,
dos pares de ojos miel,
dos pares de ojos negros
y uno de ojos azules
iluminan mi alma cuando ella misma
como mi cuarto está oscura
por las palabras no dichas,
por el tiempo perdido,
por los abrazos olvidados,
por el ejército de suspiros
que quiere hacerme una de ellos.

Si no fuera por los ojos de mi gente,
Yo ya sería un suspiro.
Un suspiro permanente
de esos que vuelan a todos lados
y nunca tocan el presente.
De esos que se renuevan cada segundo,
que mueren y nacen con otro viaje
al mundo de los sueños,
al mundo del que los suspiros son dueños.
El Regalo

Me siento a pensar en tu regalo.
Un regalo no es una cosa.
Es un pedacito de alma que se entrega.
Es un antiguo recuerdo hecho sorpresa.
Es una tarde de risas
o una noche de confidencias
con envoltura de colores.
¿Qué más es un regalo que
compartir ilusiones?

Por eso, lo que está aquí no es un regalo.
Es algo que quiero darte.
El regalo lo encontré implícito en el aire.
Espero que esto te guste.
El regalo siempre ha sido tuyo.

Sunday, December 03, 2006


Podría decirse que las huellas en la arena se borran con la tormenta… Es lo más lógico y lo menos cierto. Las huellas en la arena son permanentes aunque no lo parezcan. No lo digo por la imagen física de la huella… A ella sí la borra el agua salada… Lo digo por las personas que han caminado por la playa, por las historias que se han nutrido de los atardeceres rojos, de los días soleados, de las noches de luna llena... Cada paso se vuelve parte de la playa. La complementa, la renueva, la modifica, la enriquece, le da vida, la acompaña de ahí hasta siempre. ¿Qué sería de la playa sin sus huellas?

Las vidas que se entrelazan con el murmullo de las olas de fondo, dejan de ser recuerdos para volverse castillos de arena. Sí, castillos de esos que todos construimos alguna vez con una bandera en la torre más alta, castillos de esos en los que todos escondimos nuestros sueños, castillos que protegimos con una muralla.... Tal vez el error está en que cuando crecimos y nos volvimos personas maduras, responsables, “hechas y derechas”, pensamos que nuestros castillos los había derrumbado el agua.. Pensamos, como es lógico, lo que vimos con los ojos de la razón. Nos dejamos engañar por esos ojos y cerramos los del alma, los que teníamos tan abiertos
cuando éramos niños dispuestos a descubrir el mundo sin prejuicios.
Si abrimos los ojos del alma, los castillos están siempre presentes, siempre poderosos después de la tormenta, siempre indestructible su muralla. Si abrimos los ojos del alma, las huellas en la arena son eternas.

Saturday, December 02, 2006

AMIGOS A FUEGO LENTO
¿Qué tesoro hay más grande
que un par de amigos sinceros?
¿Qué es más cercano al cielo
que cocinar con ellos?
¿Qué otro momento es
simplemente perfecto?
Mientras cada uno hace su parte,
oímos música,
picamos tomates,
hacemos el postre y conversamos,
reímos un poco y desocupamos los estantes.
Cada de detalle tiene una pizca de magia
al cocinar con amor que se contagia.
Cada bocado lo hemos sazonado nosotros:
una cucharadita de cada uno
y una taza de eso que nos une:
la dicha de estar con los otros.
Dejamos cocinar a fuego lento
nuestros sueños.
A fuego lento
el futuro al que lleguemos
o los problemas que enfrentamos.
A fuego lento
eso que somos y eso que algún día seremos.
Lo que ha de venir que venga.
Pase lo que pase.
Sople o no sople el viento.
Siempre podremos tener
una noche de amigos a fuego lento.

Wednesday, November 08, 2006

Nieve

Cae la nieve.
Viene del cielo cada copo con su historia,
Con un recorrido único,
Casi con memoria.

La nieve mueve el paisaje muerto
Y nos recuerda que existe el tiempo,
Que las horas están pasando,
Que no nos hemos congelado.

Cae la nieve y llega el cambio
Y el reloj sigue andando
Y el mundo se pinta de blanco
Y hasta el aire parece estar girando
Y hasta la vida se mueve

Pues cuando cae la nieve
En este pueblo abandonado,
Después de haber descansado un rato,
El tiempo mira hacia atrás
Y decide seguir caminando.

Friday, November 03, 2006

Carta para Mario

Te escribo hoy esta carta porque tú me enseñaste que las palabras son más poderosas que todo, hasta la muerte. Sería ilógico tratar de comunicarme contigo por otro medio o pensar que es imposible llegar a tí. Eso sería traicionar tus enseñanzas.
Tú me enseñaste a amar las palabras, a vivir por ellas, a dejar mi alma en el intento.
Todo empezó el día en que me pediste que consiguiera un cuaderno para escribir poesía. Yo tendría unos siete años. Lo primero que me dijiste al empezar la clase y lo que nunca pude creer, fue que escribiera con la letra que me gustara y los coleres que quisiera. Fue emocionante. En el colegio era obligatorio escribir en letra pegada, los títulos y subtítulos en rojo y lo demás en azul. De pronto, tú me abriste el mundo sólo diciéndome que ese cuaderno era mío.
Esa fue la primera definición de poesía que oí en la vida y la que hoy, diez años después sigue estando conmigo. Me mostraste que había algo en lo que los adultos no podían decirme que hacer y yo era libre por primera vez. Así fuera una niña, podía vivir por mí misma. Me mostraste que en algo, los límites empiezan donde termina mi imaginación. Cuando me entregaste ese cuaderno, adoré la poesía y la adoro y la adoraré siempre.
Después vinieron nuestras clases, una tras otra. Me enseñabas cada día algo nuevo sobre rima o sobre la vida. Yo te cambiaba tus cigarrillos por dulces de piña. ¡Qué dicha me daba no verte fumando nunca!
También me dejabas tareas. Eran las únicas que disfrutaba. Me ponías a hacerle versos a las arañas, a los elefantes, a lo que fuera. Yo los hacía. Nunca fueron tan buenos como los que tú hacías en segundos, pero yo esperaba poder ser como tú algún día, sacar versos de la nada.
Jugábamos con los poemas. Cuando más me divertía era cuando llevabas la guitarra para acompañar nuestros juegos. Jugábamos y no veía a qué horas se pasaba el tiempo. Nos reíamos. Cantábamos. Comíamos dulces de piña y jugábamos de nuevo. Jugamos hasta que un día me volví grande. Y dejamos de jugar...Pero la poesía me siguió acompañando siempre. Nunca estuve sola. Escribía poemas por todo. Cada día me gustaba más dejar mi corazón en el papel.
Tú me dijiste que tuviera siempre conmigo un cuaderno pequeño para no tener que escribir poemas en servilletas (mientras me mostrabas las servilletas garabateadas que cargabas en los bolsillos por no haber tenido antes la precauciones necesarias). La poesía no llega cuando sea conveniente, por eso tienes que estar preparada para recibirla, me decías.
Desde que me dijiste eso, he tenido todos los días un cuaderno en la cartera así me digan que cargo peso innecesario. No sólo he gastado un cuaderno, he gastado muchos llenándolos de las palabras que tanto amamos.
Así fuerno pasando los años, fui creciendo con la poesía como mi ángel de la guarda. Ya soy una mujer hecha y derecha ¿Puedes creerlo? La niña de siete años que conociste, en un mes tendrá 17. En poco tiempo me gradúo y voy a estudiar literatura, por supuesto. Sólo espero que en la universidad, recupere el don de jugar y ya no vuelva a perderlo.
Hoy gané un concurso intercolegiado de poesía en la Casa de Poesía Silva. Es tuyo, claro está. No sólo te agradezco por haberme enseñado a escribir poesía sino por haberme dado una razón enorme para vivir: el saber que siempre tendré un cuaderno que es mío.
Tu alumna y compañera de juegos,
María Gómez Lara

Friday, October 06, 2006

Quiero contarles que estoy muy feliz porque gané el concurso intercolegiado de poesía que organiza la Javeriana y la Casa de Poesía Silva. Aquí están los dos poemas que leí allá por si alguien tiene curiosidad.

Escapar del tiempo

Detener una imagen
Que parece perfecta,
Para internarse en un mundo
Libre de fronteras.

Ver que las olas,
El agua y el cielo
Con tantos colores
Igualan un sueño.

Olvidar para siempre el tiempo
Y así vivir un segundo eterno.
Saber que la realidad se pierde
Cada vez más pequeña
Mientras más alto vuelo,
Cada vez más lejana
Mientras más fuerte grito
Que prefiero morirme
Antes que volver al tiempo.
Si me faltas tú

Si me faltas tú,
Me faltan las manos
Para escribir mis versos,
Me faltan los labios
Para decir te quiero

Si me faltas tú,
Me faltan los ojos
Para ver más lejos
Y los oídos
Para oír silencios

Si me faltas tú,
Me faltan los brazos
Para abrazar fuerte,
Me falta todo
Si no estas presente

[Si me faltas tú
Me faltan las piernas
Para correr rápido,
Para ir a buscar
Lo que he soñado]

Si me faltas tú
Me falta la risa,
Me falta la alegría
Si me faltas tú
Me falta la vida
Si me faltas tú, me falto yo.

Monday, October 02, 2006

TANGO

Con todo mi amor, silvi, te regalo este Tango. No es como el que tu bailas pero igual que éste, viene del corazón. (No te lo imprimo todavía porque le faltan algunas correcciones, pero lo puedes ver acá mientras tanto)


Silvia desapareció de repente. Un segundo antes, estaba frente a mí, con sus ojos verdes, su pelo negro y crespo, su metro cuarenta y siete de estatura, vestida con su uniforme del Nueva Granada. Era extraño verla en un lugar así. Verla es un decir, porque en las dos horas que estuve en el café de tango no podría asegurar a ciencia cierta que hubiera visto algo. No supe si ví algo en la penumbra, si las sombras que se dibujaban erean reales o un simple truco de mi mente. La luz bailaba mejor que todos los bailarines juntos. Nos regalaba un par de destellos. Daba una vuelta. Se filtraba por la coca-cola que me estaba tomando. Me recordaba así que estaba presente, pero no lo suficiente para iluminar un poco, para dejarme pensar en lo que estaba viendo.

Se respiraba melancolía. Las personas tenían caras empapadas de recuerdos. No era tristeza. Eran memorias de lo bueno que se acabó. Parecía que fueran al café de tango para aliviar su soledad. Para dar y recibir afecto desinteresado. Para quitarse la mitad de su propio peso y compartir la alegría con alguien sin necesidad de responder preguntas. Muchas de las miradas se perdían en el horizonte. Traté de descifrar algo a partir de los ojos de las personas que pasaban en frente de mi mesa. No pude. Ellos estaban ahí en cuerpo presente pero sus ojos parecían perdidos en otro lugar y en otro tiempo. A pesar de todo, el café es cómplice y familia, es un oasis de la vida cotidiana. Cualquiera saca a baliar otro y otro baila y se entrega sin buscar intenciones ocultas como se haría tal vez en otro momento. Me distraje tratando de descubrir cómo era posible que dos sentimientos tan contradictorios como la melancolía y la seguridad se volvieran uno en este sitio, que no me dí cuenta en qué momento Silvia ya no estaba en frente de mí.

Ella se elevó en el aire. Un hombre de 1.80 de estatura, aproximadamente de 22 años, con el pelo recogido en una cola de caballo, la cogió de la cintura, de un lado y la levantó rápidamente. De un segundo a otro, los ojos de Silvia estaban a la altura de los suyos. En ese momento noté que él también tenía los ojos verdes. Bueno, eso parecía. La verdad es que la luz jugeteaba con los ojos de ambos. Los cambiaba de verde a café sincronizadamente. Aprovechaba las miradas que intercambiaban de tal manera que era muy fácil pensar que estaban enamorados, o por lo menos, que se dacían algo con los ojos.

Él la sostuvo levantada sólo un segundo. Sin embargo, pareció un segundo eterno. El tiempo no se detuvo, desapareció mientras se miraban a los ojos. Ese segundo sin que pasara nada era la fuente de todo lo que podría pasar de ahí en adelante. Ese segundo contenía las emociones: el combustible necesario para el baile.

La bajó lentamente. Mientras llegaba al piso, ella levantó la pierna izquierda doblando la rodilla, y se inclinó hacia adelante. Puso sus manos alrededor del cuello de él. La forma como aterrizó demostraba que no iba a ser capaz de sostenerse sola. Iba a esamblarse a él, a confiar en él, a saber que no iba a caerse así dejara ir su cuerpo: él la sostendría. Apenas ella tocó el piso, empezó la música. Ella bajó lentamente la pierna que tenía levantada. Hizo un par de figuras con la punta del pie mientras dejaba que el la abrazara más fuertemente, que la asegurara contra el peligro de la gravedad misma.

De ahí en adelante, el baile fluyó solo. No parecían dos sino uno en un abrazo con la música. Ellos no manejaban sus cuerpos sino que parecían poseídos por un amor que no les cabía en el corazón.

Eso es amor. No puede tener un nombre distinto. Cuando bailaban tango, se apoderaba de ellos un enamoramiento intenso, profundo, sincero, libre de tiempo: experimentaban la eternidad por tres minutos, volaban más allá de sus propios límites.Las palabras están prohibidas en el tango. Son barreras. La comunicación en este baile es tan fuerte, que el lenguaje sencillo y cotidiano de las palabras la encierra y termina por romperla. Esa conexión (más que comunicación), es como el mar: enorme, no se puede embotellar en palabras o conceptos porque pierde su esencia, esa totalidad mágica.

Cuando bailaban tango, se difuminaban sus límites hasta el punto de no saber hasta dónde llegaba uno y dónde empezaba el otro. La clave del tango es ser uno con otro en un solo abrazo. Es desentenderse del yo y dejar que exista simplemente el nosotros. Es entregarse totalmente. Si se reservan una pizca de ellos para ellos, el baile pierde su gracia. Como confíaban tanto que se perdían a ellos mismos, estaban bailando tango.

Otra cosa que no se permite es pensar. No dudan sobre hacia dónde dar el siguiente paso o sobre si lo están haciendo bien o mal. No se preocupan por lo que vayan a decir de ellos. Sólo sienten al otro. No mirarn abajo para ver qué va a hacer después. Adivinan el paso antes de que lo de y lo dan al tiempo, no con anticipación ni como reacción. No piensan: así permiten que pase la energía de otro, que les transmita su sentir más hondo con el lenguaje más poderoso que existe: el del corazón. Si le miran a los ojos, ellos se lo dirán todo. Si se dejan llevar por la música, por la otra persona, por su cuerpo, si sólo logran apagar su mente, si sólo dejan que el tango haga lo suyo, no sólo bailarán, sino que bailará libre la fusión de sus almas.

Mientras duran los tres minutos de tango, se enamoran de su pareja como es imposible enamorarse en otra situación. Llegan a conocer lo más hondo de su ser, sin máscaras, sin prejuicios, sin palabras, sin el mundo haciendo contrapeso. Cuando llegan por vía directa al espíritu de alguien, a su esencia, no tienen más remedio que amarle...

Apenas se termina el tango, ambos vuelven a ser desconocidos. Tal vez, ni recuerden el nombre de la persona con la que tan profundamente se conectaron. Tal vez no sepan dónde vive ni a qué se dedica ¿Pero qué importa si han visto su alma? ¿Qué más necesitan saber?
Más tarde, al preguntarle a Silvia quién era él, me respondió:
-No sé, es la primera vez que lo veo.

Es que cuando ya no están bailando, cada uno vuelve a su vida como si nada. Recupera sus actividades y se recupera a sí mismo, recupera su individualidad que divide el mundo entre el yo y lo otro. Cae de cara contra la realidad, y debe seguir existiendo sólo en un mundo lleno de prejuicios, de muros, de mentiras, de palabras... Así permanecerá hasta que la música regrese, hasta que resuene en los corazones, hasta que empiece de nuevo el tango…

Wednesday, September 27, 2006

Todavía no entiendo por qué sigo manteniendo viva la esperanza de alcanzar el sol rojo de un atardecer en la playa. Es como un sueño irracional que he tenido desde siempre, desde que tengo memoria de haber visto un atardecer. Sé que puede sonar infantil, probablemente loco, pero qué hago para evitar desear esa luz profunda, tan reveladora que parece custodiar los secretos del universo y tenerlos escondidos como si nada.

Thursday, September 21, 2006

Monólogo de una pluma de plata

Esto es lo primero que escribo con mi pluma de plata. Desde hace mucho tiempo había estado en mi escritorio, la veía todos los días, me tentaba a escribir algún poema con ella, pero no era capaz. La cogía, alistaba el papel, pero volvía a ponerla en su sitio. Esa pluma significa tanto para mí, que me daba miedo usarla, dañarla, quitarle algo de su magia.

Pero hoy me decidí. Sólo quiero estrenarla. Sólo quiero sentirla deslizarse libre por el papel. Por una vez, quiero que mi pluma escriba sola, que diga lo que ella tiene que decirle al mundo, mejor dicho, lo que quiere decir mi mano sin consultarle a mi cabeza; sin preguntarse si esto será bueno o será basura, sin querer gustarle a nadie, mostrar los pensamientos aterrizados, cuerdos, y correctos que pasan por mi cabeza, o esperar que alguien me diga ¡qué bonito escribes! o ¡tienes futuro! Por eso, sólo quiero que mi pluma escriba sola, ella que es como yo quisiera ser algún día: libre de prejuicios. Por eso, mi pluma es más sabia que yo. Por eso mi pluma si es parte de mundo. Como es. Completo. No del mundo que mi cabeza ha inventado.

Así pues, desde este mismo instante, esto no lo escribe María, lo escribe la pluma de plata.

¿Qué sería del mundo sin los sentimientos encontrados, sin las contradicciones ambulantes, sin los sueños que parecen absurdos y son los más reales, sin las pasiones, sin la gente cuyo motor es hacer algo no por llegar a una meta o lograr reconocimiento sino porque su vida no tiene sentido sin ese algo y el amor que le tienen?

¿Qué sería del mundo sin la magia? Esa que esconde un atardecer, una rosa, o cualquier cosa vista desde el alma ¿Qué sería del mundo sin los amores imposibles? ¿Sin las personas que se conforman con amar sin ser amadas, con entregar simplemente, no por recibir sino por dar? Hay personas que los llaman bobos, pero los que se entregan son lo que viven de verdad. Son los que viven para siempre pues dejan algo de ellos en los corazones que visitan.

¿Qué sería del mundo sin los pocos que se levantan todos los días pensando en alguien que no sabe que existen? Sin embargo, nunca están tristes. Todo lo contrario. Están dichosos por el simple hecho de que alguien perfecto (no porque sea realmente perfecto sino porque ellos lo quieren), alguien a su juicio mágico, viva. Y no sólo eso, sino que ellos hayan tenido el privilegio de verlo pasar o, simplemente la conciencia de que en alguna parte del mundo, no importa cuál, esa persona está empezando un nuevo día.

¿Qué sería del mundo también sin los amores correspondidos, sin las almas gemelas? ¿Sin la gente que ve por los ojos de otro, que respira porque otro está respirando? Sí, aunque parezca loco, eso todavía existe, lo digo yo: una pluma de plata sin prejuicios.

Digo también: ¿Qué sería del mundo sin las familias? ¿Sin las madres y los padres que hacen lo que sea por sus hijos, que les leen cuentos, que se quedan despiertos en la noche esperando a que lleguen, que son sus mejores amigos, que literalmente, entregarían su vida por ellos? ¿Qué tal sin los hermanos que son cómplices y ángeles de la guarda? ¿Sin los primos, tíos, abuelos, sin este ejército enorme de personas incondicionales?
¿Qué sería del mundo sin los amigos? Esos cómplices locos, que cuentan chistes, tocan guitarra o dan buenos consejos, que irían con nosotros hasta el fin del mundo por ser compañeros de risas y de lágrimas?

¿Qué sería del mundo sin la risa? ¿Sin reírse hasta llorar y perder el control de la vida, hasta que esté la noción del tiempo desaparecida? ¿Sin dar una buena carcajada de esas que nos resuenan en el alma, mucho mejor si es tan fuerte que también rompe las ventanas?

¿Qué sería del mundo sin el arte? ¿Sin vivir otra vida al ver una película? ¿Sin sentir la piel erizándose por un buen poema? ¿Sin que una canción se infiltre hasta el último centímetro del cuerpo o un buen cuadro llegue a las fibras del corazón? ¿Qué sería del mundo sin esos sentimientos tan fuertes que se cuelan entre la piel?

Muchas personas dicen que el mundo está cada vez peor, que los seres humanos son malos por naturaleza, que nada tiene sentido porque igual todo vive para morirse algún día. Yo en cambio, digo: ¿qué sería del mundo sin el mundo, sin esos detalles que parecen sencillos y son tan bonitos, tan completos, tan profundos?

Saturday, September 02, 2006

Silencio

¿Qué fue de ti?
¿Cuándo te volviste silencio?
¿Dónde te busco?
Dime dónde estás que no te encuentro.

He buscado debajo de las piedras
Tu expresión al mirar las estrellas.
He desocupado los cajones
Por encontrar tus conversaciones
He vaciado mi maleta
Por tu misteriosa sonrisa a medias:
Esa que sólo yo vi,
Y ya no sé si la soñé
O existió y fue para mí.

Hasta busqué
Debajo de mi cama tus palabras
Pensé que tal vez podría hallarlas.

Debajo de mi almohada
Quería encontrar tu alma,
Tu corazón enorme,
Tus sueños, tu mirada.

Revisé una y otra vez mi ropa
A ver si ahí dejaste tus abrazos,
Esos que me hacían sentir segura,
Esos que hacían volar mi llanto.
Pregunté por ellos en la calle.
Como era de esperarse nadie sabe.

- ¿Ha visto usted un abrazo sincero?-
- Esta niña busca un lucero-
-No, señor, un abrazo sincero-
- Ve a buscarlo entre los recuerdos.-

Busqué entre mis recuerdos y ahí estabas
Siempre vivo, siempre presente,
Siempre asombrado, siempre sonriente.
En mis recuerdos me recordabas,
Es más, te sorprendías cuando me hablabas.
Ahí encontré tu sonrisa que si era mía.
También vi tu corazón, tu alma, tu voz, tu mirada.
Ahí encontré hasta tus abrazos,
Siempre tan sinceros, siempre tan cercanos.
Todo esto está en una cajita: mi depósito de ti.
Pero ¿qué hago si no estás aquí?

Por eso quiero preguntarle al silencio
¿Qué hizo contigo?
Si es que te mató,
¿Acaso te disparó con un suspiro?

Monday, August 21, 2006

¡Feliz Cumpleaños Juli!

Esto te lo había escrito para ponerlo el día de tu cumpleaños pero hasta ahora tengo computador. Más vale tarde que nunca.
Juntas hemos compartido
Un millón de momentos
Luchar es lo que has hecho para salvarme
Irradias luz dondequiera que te pares
Aún cuando no te veo, estás presente como la brisa
Nunca has dejado de ecucharme
Andas por la vida compartiendo tu sonrisa
Por estas y muchas razones más, quiero aprovechar para decirte ¡Feliz Cumpleaños! para agradecerte por haber sido siempre incondicional, por haberme regalado un poco de tu tiempo, para desearte lo mejor en la vida, y sobre todo, para decirte que aquí tienes una amiga que te adora y va a estar ahí siempre que la necesites.

Tuesday, August 08, 2006

Simple
La vida es mucho más simple de lo que nos la pintan. Hay personas que dicen que la felicidad es una suceción de comparaciones: siempre existirá algo mejor que lo que uno tiene y cuando se conozca esa otra cosa lo que uno tiene deja de valer la pena. Así lo van complicando poco a poco hasta que la felicidad se vuelve totalmente inalcanzable, un ideal absurdo, una escala de perfecciones cada vez más complejas que son sólo descifrables por la ilusión y no por el día a día.
Yo en cambio pienso que la felicidad consiste en disfrutar lo sencillo de la vida. Ahí está la complejidad verdadera, la que vale la pena, la habilidad de descubrir lo invaluable que puede ser un paseo con los amigos, tener una familia, leer un buen libro, oir una buena canción, ver un bonito atardecer. La vida es eso: momentos, sólo momentos. Por eso, no podemos dejar que soñando con lo mejor y perfecto que tendremos algún día, se nos vayan lo momentos, se nos vaya la vida sin darnos cuenta cuándo.

Tuesday, July 25, 2006

En las entrañas de la Tierra
Cuando entres a la cueva no vas a ver tu mano ni porque la tengas a dos centímetros de la cara y vas a sentir los murciélagos aunque no puedas verlos, me dijo Alejandro con ojos de entusiasmo. El pánico era más fuerte que mi voluntad. Sin embargo, entré. Era cierto: no veía nada. Tenía miedo. Me aferraba con fuerza a la mano de Paula, que me estaba guíando. Me aferraba también a su voz, sobre todo a eso, a la sensación de que no estaba sola aunque así lo sintiera. No sabía en qué momento podría golpearme la cabeza contra el techo de la cueva, entonces doblaba hasta más no poder la espalda y las rodillas. Me dolía todo. Alcancé a llorar del dolor pero seguí avanzando y cuando no podía más empecé a gatear. Percibí que mis manos estaban embarradas aunque no pudiera verlas. Nunca había sentido tanta angustia e impotencia al mismo tiempo.
Cuando al fin llegué, se me entrecortó la voz tratando de responderle a Alejandro como estaba. Pero no importa Mari, ya llegaste, me dijo. Me cogió de la mano y aunque no viera nada, sentía que él me estaba protegiendo. Me sentó en el suelo. Yo tenía los zapatos inundados. Estaba inundada hasta los huesos. Miraba para todos lados. Abría y cerraba los ojos pero daba exactamente lo mismo. Cuando ya estaba acostumbrada a la oscuridad, empecé a llorar. El sentirme completamente perdida y sola me daba un vacío que me drenaba el alma, como si cada cosa que me hacía fuerte, que me hacía presente se estuviera esfumando.
No es el miedo a la oscuridad exterior, pensé mirando a mi alrrededor; es el miedo a la oscuridad interior lo que siento. Si las luces se apagan, uno tiene ojos para darse cuenta. Pero si el alma se apaga, uno puede seguir andando así no esté viviendo. Irradien luz, nos decían mientras a mi me aterraba sólo dudar si por dentro tengo o no tengo luz para irradiar. Entonces qué hago al imaginar la posibilidad de que por los últimos 16 años y medio me haya hecho daño, me haya subestimado, me haya encargado de que mi vida sea justamente lo que yo no quiero que sea. De qué me serviría tener cosas buenas si fuera invisible, si nadie las notara nunca. El problema estaría (o está, eso todavía no lo tengo claro) en mí.
¿Y ahora cómo hago para ser luz? ¿Podré lograrlo algún día?
Hubo una reflexión muy bonita donde todos dijimos por qué queremos ser luz mientras prendimos cada uno una vela. Desde que se prendió la primera vela, cambió completamente el sentimiento general. Ya nadie estaba solo. Había 100 personas sentadas juntas en un cueva, conectadas espiritualmente por el deseo compartido de ser luz.
Yo por ejemplo, dije que prendía esa vela por mi hermano, por que lo adoro y me va a hacer mucha falta. Eso es cierto, aunque hubo algo que yo quería decir y no dije porque sonaba demasiado tonto: yo prendo esta vela por el simple hecho de prender una vela. Eso es justamente lo que sentía. Yo quiero ser luz, sólo para poder ser luz, es decir, para darme a los demás completamente, para iluminarme e iluminar cuando es necesario notar las cosas que son importantes y no dejar de darles prioridad, para no dejarme engañar cuando el camino más fácil se disfraza de correcto, para lo que sirve una luz: para ver. Pero la luz que quiero prender es para ver siempre claro con los ojos del alma.
Después de la reflexión, Alejandro me sacó de la cueva. Yo nunca me había sentido demasiado cercana a él, pero en ese momento, algo me transmitía que lo hacía con cariño, era una conexión nueva, diferente a la cotidianidad, una seguridad que se transmitía directamente de una persona a otra. Por una vez en la vida, me dejé ayudar, me sentí segura aún estando indefensa.

Sunday, July 23, 2006

Carta para El Sabio
Un sabio no es alguien que tenga muchos conocimientos aunque tu los tengas todos. Un sabio es alguien que sabe. Saber es más que conocer, es vivir lo que se conoce. Sin embargo, no es sólo saber cosas concretas, es entender la vida. Es estar más allá de tantos errores que las personas cometemos y estamos condenadas a repetir sin darnos cuento porque corremos en círculo.
Un sabio en cambio, camina pausado pero en línea recta. No se deja afectar por el afán de la vida moderna. Sabe que lo que hay es tiempo cuando las cosas se hacen con cuidado. Sabe que lo que hay es éxito cuando las cosas se hacen con amor.
Un sabio no es alguien que habla mucho para mostrar sus conocimientos y llamar la atención. Aunque los demás sepan menos que él, está dispuesto a esucharlos, a discutir con ellos de igual a igual. Un sabios gasta su tiempo conversando con una niña de 16 años que no entiende nada.
Cada vez que un sabio habla, le da a todos una lección de vida. Dice cosas simples pera tan profundas que le cambia la vida a los que lo oyen, les toca el alma, les muestra algo sobre ellos mismos que ni ellos habían visto. Le enseña como es el hombre, como es la vida. Lo más bonito de todo es que no necesita hablar para enseñar cosas. Enseña con su vida, con su presencia. Se hace notar sin decir una palabra, se hace sentir y extrañar porque irradia luz.
Gracias por haberme enseñado un millón de cosas. Gracias porque con tu presencia me has convertido en una mejor persona, en una más completa. Te quiero mucho. Para mí tu no eres un sabio, para mí tu eres El Sabio.

Friday, July 21, 2006

Remolino de sueños
Un remolino de sueños me mueve por dentro.
Miles de ilusiones que giran con el viento
me sacuden, se estrellan con las paredes de mi cuerpo.
Un puñado de caras, unos cuantos recuerdos
vuelan veloces también en el remolino de sueños
donde orbitan con fuerza un par de abrazos sinceros,
reparadores te quiero que auyentan la tristeza,
las manos de un ángel, un sabio y un hermano
que se extienden hacia mi como siempre lo han estado
y le hacen compañía a algunas nuevas manos.
Tengo tantos sueños que siento que reviento.
Estoy hinchada de pasión, de hacer las cosas con esfuerzo,
de ponerles corazón, de meterles sentimiento.
Tengo las ganas de luchar hasta el cuello.
Me invade el deseo de creer que puedo.
Voy a intentar lo imposible.
Voy a soñar en grande.
Pues sin un sueño gigante
no sé para qué se vive.
De amor construiré mi sueño.
También de los poemas que escribo cuando me desvelo.
Mi sueño olerá a canela, a clavo y a flores frescas.
Sabrá a chocolate dulce con almendras.
Parecerá un atardecer después de la tormenta.
Se oirá como las olas estallando contra la arena.
Admito que sueño despierta.
Acepto que mi alma tiembla,
que se mueven los cimientos de la tierra,
que el remolino me llena,
que tengo un sueño muy loco,
tanto que vale la pena.